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El pensamiento de Julius Evola en Brasil. César Ranquenat Jr

El pensamiento de Julius Evola en Brasil. César Ranquenat Jr

Biblioteca Julius Evola.- El autor de este artículo, César Ranquenat Jr nos lo ha remitido con permiso de publicación y traducción. La obra de Julius Evola en Brasil es solamente conocida por pequeñas minorías y en la actualidad solamente el mercado brasileño dispone de una obra editada de Evola, debiendo nutrirse de otras obras publicadas en Portugal. A pesar de todo existe cierto interés de Evola en determinados círculos y algunos trabajos demuestran que, al menos una parte de su obra ha sido leida (aunque, probablemente, no muy bien entendida, especialmente por sectores neo-paganos u ocultistas.

 

 

El pensamiento de Julius Evola en Brasil.

 

Procuraremos demostrar en este artículo, la presencia del pensamiento de Julius Evola en tierras brasileñas. Para este fin, mencionaremos artículos, libros, revistas y webs donde se hace alguna referencia al pensador italiano. En un segundo momento expondremos de forma sucinta el análisis de algunos grupos “alternativos” sobre la figura y la obra de J. Evola.

Un rápido panorama de la vida intelectual en el Brasil actual

En Brasil se constata algo que no es muy diferente de lo que ocurre en otros países latino-americanos: la hegemonía intelectual de la izquierda progresista. Gran parte de las universidades (especialmente en las áreas de las Ciencias Sociales, la Historia, Filosofá y Letras), de los centros de investigación, de las revistas y los periódicos, las cadenas de televisión y radio las editoriales, están bajo el control directo de los “intelectuales” vindulados a las diversas corrientes de pensamiento izquierdista. Son pocas las voces que se yerguen, en este país, contra el monopolio cultural progresista. Para empeorar aún más la situación, el gogierno está en manos de un partido de izquierdas, el PT (Partido dos Trabalhadores). No existe en el país, un partido político de “derechas” como expresión nacional y una única revista cultural que defienda los principios intelectuales que se oponían al discurso izquierdis gramsciano. Ante escuadro, corrientes de pensamiento e intelectuales anti-progresistas, carecen de voz y son prácticamente desconocidos. Los estudiantes universitarios en el campo de las llamadas Humanidades, conocen a Bourdieu, Foucault, Derrida, Gramci, Marx, Habermas et caterva, pero desconocen absolutamente quienes fueron Eric Voegelin, Carl Schimitt, Joseph de Maistre, Marcel de Corte, Oswald Spengler,Ernst Jünger, René Guénon, Fritjof Schuon y demás. Si estos pensadores “conservadores” son prácticamente desconocidos en las universidades brasileñas ¡qué decir de Julius Evola, que fue el crítico más radical de la modernidad, del progresismo y del racionalismo ilustrado!

La presencia de J. Evola en libros, revistas, diario y en Internet

En la actualidad un solo libro de Evola fue editado en Brasil, se trata de “El Misterio del Grial” que fue publicado por la editora Pensamento en 1986. Esta misma editora publicó dos libros de René Guénon –“La Gran Triada” y “Los Simbolos de la ciencia sagrada”- y de Fritjof Schuon –“El esoterismo como principio y como camino”-. La editorial en cuestión esta especializada en la publicación de libros sobre esoterismo, ocultismo y religiones. Cabe aquí resaltar que “El Misterio del Grial” ya había sido editado en lengua portuguesa por la editorial Vega de Portugal en 1078. Esta misma editora portuguesa publicó en 1993 “Metafísica del Sexo”. Otros dos libros de Evola fueron editados en Portugal, “Revuelta contra el mundo moderno” en 1989, por la Editorial Dom Quixote, en una colección titulada Tradição-Biblioteca de Esoterismo e Estudos Tradicionais y “La Tradición Hermética” por las Edições 70, en 1979. La edición portuguesa de “Revuelta contra el mundo moderno”, seguida por una breve nota sobre la vida de Julius Evola y la obra de este autor en Portugal, realizada por Rafael Gomes Filipe que afirma “Una obra de Antônio Marques Bessa, “Ensaio sobre o fim da nossa idade” (Edições do Templo, 1978) acusa cierta similitud con el pensamiento evoliano, siendo incluso este autor citado en un epígrafe. También Antônio Quadros se ha referido con frecuencia a los trabajos de Evola, especialmente en Portugal: “Razão e Mistério” y en “Poesia e Filosofia do Mito Sebastianista - volume 2º[...].”

En el año 2000 la editora portuguesa Hugin publicó una pequeña biografía de Evola, escrita por el francés Jean-Paul Lippi, autor de un estudio titulado “Julius Evola, métaphysicien et penseur politique” . Hago esta rápida exposición sobre los libros de Evola en Portugal, dado que muchos brasileños tomaron contacto con este autor a través de las traducciones portuguesas.

Es bastante probable que la primera referencia a Julius Evola en un libro en Brasil haya sido hecha por Fernando Guedes Galvão, traductor e introductor de René Guénon en este país y mantuvo con él una larga correspondencia. Guedes Galvão tradujo en 1948 para la Editorial Martins Fontes “La crisis del mundo moderno”. La edición traducida por Guedes Galvão posee un interesante apéndice donde se hace una exposición sintética de las principales obras de René Guénon. En un determinado momento, el traductor del metafísico francés trata sobre la campaña de silencio realizada en torno a la obra de Guénon y citando a Evola dice: “J. Evola se expresa sí: “G_uénon es combatido en Francia por todos los medios y formas; incluso intentan hacer desaparecer sus libros de la circulación”.

No hay duda de que René Guénon es más conocido que Julius Evola en tierras brasileñas. La razón está ligada a la consideración aparente pero positiva que el metafísico francés tuvo hacia el catolicismo.

El IRGET (Instituto René Guénon de Estudos Tradicionais) fundado en 1984, en São Paulo, por el periodista Luiz Pontual se dedica al estudio de la obra de René Guénon, tal como declara la Web[1] de este instituto. Es interesante señalar que Luiz Pontual es también un admirador de la obra evoliana, reconociendo su radical oposición al mundo moderno. Por ello en la web del IRGET, Pontual afirma: “Partidarios de Evola, por otro lado, nos censuran por el nivel en el que colocamos a Guénon. E estos les remitimos al propio Evola que en sus libros registró, más de una vez, el orgullo de ser un Kshatrya (poder temporal) reconociendo en Guénon a un Brâmane (autoridad espiritual). Estos dispensa de mayores explicaciones.” Pontual demuestra no conocer la obra de Evola en profundidad, pues el pensador italiano afirma que en tiempos primordiales, en la Edad de Oro, no había separación entre autoridad espiritual y poder temporal. La figura de la realeza sagrada, del rey-sacerdote, del pontifex, del emperador divino en las civilizaciones tradicionales atestigua la presencia de una autoridad superior a la casta sacerdotal y a la casta guerrera.

El periodista y filósofo Olavo de Carvalho, en su web menciona el libro de Evola “La Tradición Hermética”, como uno de los grandes libros que formó su vsión del mundo. Olavo de Carvalho es un intelectual que escribe diversos artículos en periódicos y revistas, donde expresa su revuelta ante la hegemonía intelectual izquierdista. Su pensamiento tiene cierta influencia en algunos grupos conservadores brasileños. El libro “Jardim das Aflições”, escrito por O. de Carvalho en 2000, hace una interesante referencia a Evola: “No deja de ser interesante que la disputa de prioridad espiritual entre las castas secerdotal y real se reproduzca, en la escala discreta que conviene al caso, entre los dos mayores escritores esotéricos del siglo XX: René Guénon y Julius Evola.” O. de Carvalho es un estudioso de Guénon ye de otros autores tradicionalistas. En este libro trata, entre otras cuestiones, sobre la relación entre la autoridad espiritual y el poder temporal.

La Editorial “Revisão”, dedicada a publicar libros revisionistas favorables al nazismo, publicó en el año 1996 un curioso libro titulado “O elo secreto” de Hélio Oliveira. El libro intenta demostra que son las fuerzas ocultas las que conducen la Historia. La tesis central del autor es que detrás de todo está la acción del judaismo y la masonería. Esta tendencia reduccionista, evidentemente, le impide percibir que precisamente el judaismo y la masonería moderna son instrumento de las fuerzas superiores. Pero lo que nos interesa es la cita  que Hélio Oliveira hace de Evola, al tratar sobre “Los Protocolos de los Sabios de Sión”. El autor afirma: “Algunos escritores judíos se manifestaron sobre la fidelidad del libro. Para Julius Evola “nigún libro del mundo fue objeto de semejante boycot como “Los Protocolos de los Sabios de Sión. Puede decirse sin esfuerzo, que aunque sean falsos y sus autores agentes provocadores, en ellos se reflejan las ideas típicas de la ley y del espíritu de Israel.” La cita de Evola es auténtica, lo que no es cierto es la afirmación de Hélio Oliveira de que su autor sea judío...

Es preciso destacar aquí, el libro del historiador norte-americano Nicolas Clarke “O Sol Negro” publicado por la Edtora Mdras en 2004. El libro de este historiador trata de las relaciones entre el nazismo y el ocultismos y trata la influencia de algunos pensadores “malditos” en la formación de grupos neonazistas o neofascistas. El autor dedica un caítulo entero a Julius Evola. En este capítulo, Clarke procura sintetias los aspectos principales del pensamiento evoliano. Además de Evola, hay otros capítulos dedicados a Savitri Devi, Miguel Serrano y Francis Parker Yockey. La síntesis hecha por Clarke es razonable, mientras el autor insiste en resaltar el carácter pagano y anticristiano de J. Evola. El libro tuvo algún éxito entre los grupos neopaganos brasileños.

La antropóloga Denise Maldi, yá fallecida, escribió un artículo para la Revista de Antropología en 1997, en el que cita a Evola en diversos momentos. El artítulo se titula “De confederados a bárbaros: a representação da territorialidade e da fronteira indígenas nos séculos XVIII e XIX” y aborda la cuestion de la territorialidad y de la frontera en cuanto categorías culturales. Al tratar sobre el concepto de nacionalidad se remite a Evola citando un fragmento de “Revolta do Mundo Moderno”: “La Edad Media conoció nacinalidades, no nacionalismos. La nacionalidad es un dato natural, que circunscribe un cierto n´mero de cualidades elementales comunes, de cualidades que mantienen tanto en la diferenciación como en la participación jerárquica y que no se oponen de manera alguna”. Al final del artículo la antropóloga se refiere especialmente a Evola: “En este sentido, el proyecto de construcción del Estado (la autora trata sobre el Estado-Nación moderno) impicó también una antinomia en relación a la diversas en moldes completamente distintos del proyecto colonizador, en el que la naturalidad cedió lugar a la nacionalidad y el ethnos cedió ante el demos, conforme demostró Julius Evola (1989). Esto significa la superación de la diversidad en el interior de la ideología del Estado y la homogeneización de las diferencias étnicas en favr de la unidad jurídica y de la ciudadanía.” La antropóloga quiere mostrar que el Estado Nacional moderno es una construcción artificial, anti-natural, y que el nacionalismo es un producto de la modernidad, apoyándose en la distinción que Evola traza en “Revuelta contra el mundo moderno” entre el principio de las nacionalidades, de origen medieval y el nacionalismo moderno.

El 14 de mayo de 1995, el Jornal Folha de São Paulo, uno de los mayores diarios del país, publicó un artículo del escritor Umberto Eco, con el titulo de “La nebulosa fascista”. El famoso escritor italiano procuró elaborar un conjunto de rasgos de lo que llamó “de los protofascismo al Fascismo Eterno”. Entre los rasgos dibujados por Eco figura el culto a la tradición y al tradicionalismo. Sobre esto escribe: “Basta dar una ojeada a los patronos de cualquier movimiento fascista para encontrar a los grandes pensadores tradicionalistas. La gnosis nazi se nutria de elementos tradicionalistas, sincréticos y ocultos. La fuente teórica más importante de la nueva derecha italiana, Julius Evola, fundió el Santo Graal y los Protocolos dos Sabios de Sión, alquimia y Sacro Imperio Romano-Germânico”. La oposición de Eco al pensamiento de Evola es evidente. El escritor italiano no conoce las críticas de Julius Evola al Fascismo[2] en libros como “El fascismo visto desde la derecha - Notas sobre el Tercer Reich”. En estos libros, J. Evola muestra los aspectos anti-tradicionales del fascismo italiano y del nacional-socialismo alemán, como el culto al jefe, o el populismo, o el nacionalismo, o el racismo biológico etc. En relación con la Nueva Derecha italiana, esta se nutre solamente de algunos aspectos de la obra de Evola. En todo caso el artículo de Eco, fue muy leído por la intelligentsia brasileña, aunque apenas sirvió para otra cosa que para denigrar la imagen de Evola y deformar la naturaleza de su pensamiento.

Más recientemente, el 26 de diciembre de 2003, el historiador de la UFRJ (Universidade Federal do Rio de Janeiro), Francisco Carlos Teixeira da Silva, muy conocido en medios académicos, publicó un pequeño artículo en el Jornal do Brasil, uno de los más importantes del país, con el nombre de “Estadista ou pastor de almas”. El artículo en cuestiónes tiene como objetivo manchar la figura del Papa Pio XII. El historiador argumenta que Pío XII, calló ante el holocausto y eraen el fondo un filomazi. Al final del artículo declara: “Desde el punto de vista puamente teológico y filosófico, los fascismo (alemán o italiano, poco importa) son absolutamente incompatibles con el cristianismo. La base racial y el culto a la violencia chocan inevitablemente con la solidaridad cristiana, hecho constantemente mencionado por los ideólogos fascista, como Julius Evola o Alfred Rosemberg, que consideraban el cristianismo como una religión montada por mendigos, prostitutas y esclavos.” Habría que añadir que Julius Evola, jamas fue ideólogo del fascismo, en ningún momento formó parte del partido fascista e incluso escribio diversos textos en los que se opone claramente a algunos aspectos del fascismo. En 1930, Evola escribió en la Revista La Torre, de nítida orientación tradicionalista. La revista tuvo apenas cinco meses de vida y fue prohibida por orden de algunos elementos del gobierno fascista que no coincidían con las críticas de la Revista La Torre al fascismo. En segundo lugar, Evola jamás se referió al cristianismo de la forma como quiere ver el historiador Francisco Teixeira. Si bien es verdad que Alfred Rosemberg, en su obra “El mito del Siglo XX” se opone radicalmente a la tradición católico-cristiana sociando esta al universalismo y al judaismo, y defendiendo una nueva religión de sangre y de raza, Evola no pensaba de la misma forma. El barón J. Evola, establecía una distinción entre el mero cristianismo de los orígenes, que conformaba una espiritualidad lunar, sacerdotal y el catolicismo. En este reconocía algunos aspectos positivos y superiores. De acuerdo con J. Evola la tradición católico romana habría sufrido el inflijo de la tradición céltica, nórdico-germánica, romana y griega.

La opinión de los tradicionalistas católicos, los “peremnialistas” y la influencia de Evola en círculos neo-paganos

Evola es poco conocido en los medios tradicionalistas católicos de Brasil que se agrupan en torno a organizaciones como la Asociación Cultural Monfort, dirigida por el profesor Orlando Fidelli, la TFP (Tradição, Família e Propriedade), fundada por Plínio Corrêa de Oliveira, la fraternidad San Pío Pio X y el grupo “Permanencia” de Rio de Janeiro, dirigido por Dom Lourenço Fleichman. En una conversación personal que mantuve con el príncipe Dom Bertrand de Orléans e Bragança, heredero de la família imperial brasileña, ligado a TFP, el dirigente del grupo pro-monárquico que defiende el retorno del sistema monárquico a Brasil, afirmó: “El problema de Evola es que es ocultista y esoterista”. Esta opinión la comparte Orlando Fedelli, de la Asociación Montfort que llega más lejos afirmando que se trata de un pensador gnóstico. En realidad, los miembros de estas organizacioens no conocel el pensamiento evoliano, y jamás han leído ni un libro ni un artículo de Evola. Sistemáticamente, todo pensador que destaca la relevancia de otras tradiciones metafísicas, es tachado por estos grupos como gnóstico, lo que muestra el sectarismo y el exclusivismo de estas organizaciones, incapaces de comprender la “unidad trascendente de las religiones”.

En relación a los “peremnialistas” brasileños, estudiosos y seguidores de la “philosophia perennis”, que Evola denominó Tradicionalismo Integral. Formado por pensadores como Guénon, Schuon, Ananda Coomarawamy, Martin Lings, Titus Burckhardt expresam una mayor simpatía por Evola. Para el profesor de Filosofia Murilo Cardoso de Castro, investigador y difusor de la escuela “peremnialista” en Brasil por medio de una excelente Web[3], Julius Evola puede ser definido como un autor “peremnialista”. Murilo Castro considera al pensador italiano, como un estudioso de la “Tradición primordial”, un “buscador de la verdad”. En su Web ofrece diversos textos de Evola en italiano, español, francés e inglés, indicando también otras ebs ue tratan sobre Julius Evola. Entre tanto, el principal difusor e investigador de los autores peremialistas en Brasil, es periodista y licenciado en Historia, Mateus Soares de Azevedo especialista en Frijof Schuon, y autor de algunos libros sobre el tema y traductor de algumas obras de Schuon, así como de un libro de Martins Lings y otro de Rama Coomaraswamy, no hace referencia a Evola. El referido periodista jamás ha mencionado a Evola en sus escritos, lo cual es bastante extraño. Considera a Guénon como “pai” [equivalente a obispo] de la escuela “peremnialista”, pero muestra una mayor simpatía por Schuon , considerando a este como superior al metafísico francés.

En determinados grupos ocultistas, neoapganos y seguidores del hitlerismo mágico de  Miguel Serrano la figura y la obra de Evola ha despertado un mayor interés. La traducción de la obra de Nicolas Clarke “O Sol Negro”, tuvo un gran impacto entre estos grupos, que así tomaron contacto con el pensamiento de Evola. Pro otro lado, algunos seguidores de Miguel Serrano en el Sur de Brasil, demuestran cierto interés por Evola, debido a las distintas referencias que este escritor chileno hace del pensador italiano. Por medio de las obras de Serrano y de Clarke, estos grupos identifican a Julius Evola como un ocultista, un defensor del paganismo y un enemigo del cristianismo. Esta visión distorsionada del pensamiento evoliano, ha colaborado en crear una mayor función sobre el contenido de la obra de Evola en Brasil. Los artículos de Evola “L’equivoco del “nuovo paganesimo” (1936) y “Hitler e le società secrete” (1971)  y su libro “Máscara y Rostro del espiritualismo contemporâneo”, publicado en el año 2003 por las ediciones Heracles, demuestran el aspecto contra-tradicional de los grupos ocultistas, neopaganos y espiritualistas que pululas en la sociedad moderna. Si estos textos fueran leidos y estudiados por tales grupos sería posible deshacer esta imagen de Evola sería deshecha. La verdad es que pocos “neo-paganos” conocen las principales obras de Evola.

A modo de conclusión podemos afirmar que el pensmiento de Evola es poquísimo conocido en Brasil. La única obra publicada de este pensador, “El Misterio del Grial”, se encuentra fuera de circulación. La intelligentsia brasileña desconoce la obra de Evola. El cotacto con el pensamiento de Evola es un efecto del esfuerzo individual de unos pocos que perciben en el maestro italiano y en su monumental obra un conjunto de orientaciones fundamentales para que un tipo humano diferenciado –el hombre tradicional- pueda mantenerse en pie entre las ruinas de esta civilización decadente.

Cesar Ranquetat Jr

Email: franquetat@yahoo.com.br

 

Notas:

(1)http://www.reneguenon.net/oinstitutoindex.html

(2) Ver  “Más allá del fascismo”, Ediciones Heracles -, 2º edição, 2006, con introducción del Professor Marcos Ghio do Centro de Estudos Evolianos de Argentina.

(3) www.sophia.bem-vindo.net

(c) Por el texto Cesar Ranquetat Jr

(c) Por la traducción del portugués,r Ernesto Milà



 

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Síntesis de la Doctrina de la Raza (05) Raza y Nación

Síntesis de la Doctrina de la Raza (05) Raza y Nación

Biblioteca Julius Evola.-  Si los anteriores capítulos de esta obra de Evola habían estado dedicados a establecer las pautas y los objetivos del trabajo y a definir la importancia de una doctrina de la raza para establecer los rasgos interiroes de la personalidad, a partir de este capítulo, Evola asume un análisis de la raza en tanto que fenómeno comunitario. En este primer capítulo recuerda que el concepto de EStado-Nación es esencialmente moderno (formado entre la Paz de Westfalia y la Revolución Francesa) y que una raza, muy frecuentemente, supera el ámbito de una frontera nacional.

 

5. RAZA Y NACION

No hay racista, incluso el más extremista que no esté presto a reconocer que expresiones tales como "raza blanca", "raza alemana", "raza anglosajona", e incluso "raza hebraica", son científicamente incorrectas pues, en este ámbito, conviene hablar de pueblos o de naciones, sabiendo perfectamente que e nuestra época ningún pueblo ni nación pueden pre tender corresponder a una raza única, pura y homogénea. Lo demostraremos rápidamente teniendo presente que, hoy cuando se habla de raza, no s recurre a las grandes categorías generales de la antropología de ayer (la cual se contenta con hablar de raza blanca, negra, roja, amarilla, etc.), sino a la unidades étnicas más individualizadas y más originales que de una cierta manera, se podrían comparar a cuerpos simples (o elementos) que son la ideas de base de la química en su estudio de lo compuestos. Las naciones y los pueblos serían consecuentemente compuestos (más o menos estable y homogénea) de tales elementos. Para Deniker, por ejemplo, la palabra "raza" se refiere a un conjunto de características que se encontraban en el origen en un conjunto de individuos, pero que hoy están desparramadas en proporciones variables en diversos grupos étnicos que son precisamente los pueblos y las naciones modernas, grupos que se distinguen unos de los otros principalmente por la lengua, el modo de vida, los hábitos etc.

¿Cuáles son entonces las relaciones que subsisten entre la idea nacional y la idea racial? ¿Dónde reside el elemento preponderante? ¿en la nación o en la raza? Por delicado que sea este problema, debe ser abordado, pues si muestra posición adoleciera de falta de claridad, sería imposible penetrar en el sentido y el fundamento de todos los aspectos prácticos y "operacionales" del racismo y sobre todo del racismo selectivo. Al igual que los pueblos, las naciones son síntesis. Se puede coincidir en que los elementos que figuran en tal síntesis no son exclusivamente raciales cuando se concibe la raza como una entidad puramente ética y antropológica. Pero esta concepción no es la nuestra. Para nosotros la raza es una entidad que se manifiesta tanto en el cuerpo como en el espíritu. Las diferentes formas de cultura, arte, religión, etc. son manifestaciones de la raza del alma y del espíritu. De este modo los elementos no étnicos, ni antropológicos que permiten definir una nación pueden también convertirse en objetos de investigaciones "racistas".

Ahora conviene decir algunas palabras a cerca de las consecuencias del mestizaje. Revelemos, ante todo, que cuando razas heterogéneas se mezclan el resultado no es solamente la desnaturalización en sus descendientes, de los rasgos característicos propios a los tipos puros correspondientes. En efecto, se observa una hibridación mucho más grave en cuanto a sus efectos, es decir una descendencia en la que la raza del cuerpo de un tipo dado no corresponde con la "raza del alma" ni con la "raza del espíritu" que de modo normal deberían corresponder y a las cuales, en el origen estaban unidas: unas desavenencias e incluso frecuentemente, un desgarramiento interior que se deriva necesariamente.

En segundo lugar, es necesario detenerse sobre la generalización de los conceptos propios a las teorías de Mendel concernientes a la herencia de los caracteres "dominantes" y "recesivos". En un cruce, se puede dar que en los descendientes, durante una o varias generaciones, lleguen a predominar solamente las características de uno de los dos tipos, hasta el punto de hacer nacer la ilusión de que ninguna mezcla, ninguna bastardización o hibridismo tiene lugar. Esto no es más que simple apariencia. Las potencialidades hereditarias (comprendidas las de otro tipo) se transmiten y actúan en los descendientes, pero bajo una forma latente; son por así decirlo, "emboscadas" por el hecho de que durante un ciclo dado, sólo ha predominado la influencia de las potencialidades hereditarias propias al primer tipo. Pero en uno o en otro nacimiento reaparecerán, se afirmarán de modo visible y determinarán una forma correspondiente. Son esas características latentes las que definen la cualidad recesiva en oposición a la otra llamada "dominante".

Mientras que en el ámbito estrictamente biológico y en el de las especies naturales (vegetales o animales) la función "recesiva" y la función "dominante" están en su alternancia, sometidas a leyes objetivas e impersonales, su aplicación a las razas humanas hace de nuevo intervenir el factor espiritual. Una cualidad permanece como "dominante" más allá de los cruzamientos que quedan encerrados en ciertos límites, en tanto que subsiste una cierta tensión, una cierta presencia de sí mismo, por así decir, de la raza. Cuando esta tensión disminuye, la cualidad "dominante" deja de ser tal y las influencias externas (obligadas hasta entonces a permanecer recesivas, es decir presentes únicamente de forma latente) se manifiestan a su alrededor.

Una vez precisadas esas nociones elementales en materia de doctrina de la raza, se puede afrontar el problema de las relaciones existentes entre raza y "nación" y entre raza y "pueblo". Hemos dicho que las naciones como los pueblos son hoy, rigurosamente hablando, entidades étnicas mixtas que, bajo su forma actual proceden de diversas vicisitudes históricas. Las unas y las otras son puntos de succión no sólo de diversas "razas del cuerpo" sino también de diversas "razas de espíritu" las cuales constituyen el substrato más profundamente escondido de los elementos de civilizaciones y de influencias culturales variadas. El punto de vista que prevalece en la era democrática, en lo que concierne a las naciones, era de orden historicista y agnóstico: se evitaba el problema del origen y de la formación de las naciones aceptando la situación como "hechos consumados", de una comunidad dada y esforzado simplemente en mantener según un cierto equilibrio, las diversas fuerzas que actúan en su seno, a veces incluso de forma contradictoria.

Con el racismo, los nuevos conceptos de Estado y de nación definidos por el fascismo cambian. El problema de los orígenes no pueden ser eludido en la medida en que se reconoce que la línea de conducta política no puede ser un "sistema de equilibrio" sino de firme dirección del Estado y de la nación por una élite, por un núcleo que representa el elemento más válido y más digno en relación a cualquier otro. Es entonces cuando el problema de la formación de las naciones exige que se le replantee en un marco bien diferente del antiguo, y desde una perspectiva exclusivamente historicista. En el origen de toda verdadera tradición nacional, vemos una raza relativamente pura y homogénea al menos en tanto que raza dominadora con respecto a otras razas que se le someten. Se constata así que en el curso de los siglos, esta raza original ha atravesado vicisitudes en las ue ha perdido su vigor, o en que influencias extrañas han causado por formar parte de unidades político-sociales creadas por ellas en las que las leyes naturales y espirituales, se manifiesta un mestizaje por ese mismo hecho de haber sido acogidos elementos propios de otras razas -con lo cual lo que había conservado hasta entonces un carácter "dominante" no persistía más que bajo una forma sofocada, "recesiva". Por otra parte, se constatan igualmente resurgimientos esporádicos de la raza y de la tradición originales, una tendencia a mantenerse pese a todo, a liberarse, a dar lugar de nuevo a formas y a creaciones fieles a su propia naturaleza.

Conforme a este nuevo modo de ver debe ser escrita y enseñada toda nuestra "historia nacional", no en vistas a un conocimiento abstracto o de estériles recriminaciones, sino a promover decisiones de orden interior y una formación de la voluntad bien precisa. Es preciso, consecuentemente, impregnarse de esta idea de que en la tal "nación" ha existido y existe siempre una "raza superior”. Todo lo que viniendo del exterior, de razas diferentes, se añade a la tradición nacional unida de esta raza, no tiene, ni tendría en principio, un valor positivo sino en la exacta medida en que los orígenes raciales de los que ésta procede sean similares, y cuando prevalezcan condiciones gracias a las cuales el núcleo original pueda mantener, ante todo en el ámbito espiritual, su cualidad "dominante". Si éste no es el caso, ese añadido es pues algo inútil, paralizante o incluso disolvente.

En lo que concierne al futuro, si evidentemente se debe tender a mantener la cohesión y la integridad de los sistemas correspondientes a un pueblo dado, se debe igualmente ser coscientes del peligro consistente en "dejar hacer la historia". Es necesario, por el contrario, actuar a fin de que la parte racialmente más válida de la nación se conserve e, incluso, se desarrolle a lo largo de las generaciones futuras y que universalmente los componentes menos válidas (o simplemente secundarias) no se extiendan y se refuerzan hasta el punto de prevalecer.

Es en las diversas vicisitudes y en las diversas épocas de la historia nacional donde un ojo despierto deberá precisamente habituarse a reconocer los aspectos ocultos y sobre el plano racial, a descubrir la alternativa de influencias de elementos que de recesivas se consienten en "dominantes" (y viceversa), y del cual proceden períodos o ciclos que no son solo las etapas de un proceso homogéneo y continuo sino sistemas y manifestaciones de una u otra de esos componentes que por consentimiento son asociadas al curso de la historia.

Desde este punto de vista, "la raza" significa sin duda alguna, algo más que la simple nación, es el elemento dirigente y formador de la nación y de su civilización dominante. Y esto es perfectamente con forme con las ideas fascistas. El fascismo (diferent en esto del nacional-socialismo y superándolo) rechaza de hecho, el concebir la "nación" fuera del Estado. Para el fascismo es el Estado el que da forma y conciencia a la Nación. Pero el Estado, no es una entidad abstracta e impersonal, según la idea fascista, el Estado es también el instrumento de una élite política de los mejores elementos de la nación. Con el racismo, se da un paso adelante; esta élite está destinada a retomar la antorcha de la raza y de su tradición más elevada, presente en la componente nacional. Y cuando Mussolini decía en 1923: "Roma es siempre, como mañana y en los siglos venideros, el potente corazón de nuestra raza; es el símbolo imperecedero de nuestra vitalidad" indicaba ya sin inequívoco la dirección de una decisión ineluctable: la raza ideal de la nación italiana, es la raza de Roma, esa que hemos justamente calificado de añoromana.

Recordemos igualmente lo que decía Mussolini en 1923 dirigiéndose a la élite fascista: "Vosotros representáis realmente el prodigio de esta vieja y maravillosa raza que ciertamente conoció horas sombrías, pero jamás las tinieblas de la decadencia. Sí pareció por momentos eclipsada, fue siempre para renacer con más claridad aún". Todo esto corresponde exactamente, a lo que hace poco habíamos expuesto en términos de "racismo" contemplando la persistencia hereditaria de la raza primordial y de las vicisitudes nacidas de la alternancia de las formas "dominantes" y "recesivas" en el curso del desarrollo de las historias "nacionales".

 

El equívoco del "nuevo paganismo". Julius Evola

El equívoco del "nuevo paganismo". Julius Evola

Biblioteca Julius Evola.- Este artículo publicado por Evola en la revista "Bibliografia Fascista", nº 2, de 1935 disipa algunos equívocos que habían surgido, especialmente, en el entorno de Alfred Rosenberg, ideólogo del partido nacionalsocialista. Inicialmente, al leer el título de la obra de Evola "Imperialismo Pagano" (que el propio autor reconoce que fue una elección desafortunada, no por el contenido de la obra, sino por haber introducido la palabra "pagano" en su título) hizo pensar a Rosenberg que Evola defendía en Italia una línea parecida a la suya. Evola se encarga de disipar este equívoco y establecer la verdadea naturaleza del concepto tradicional de paganismo.

 

El equívoco del "nuevo paganismo"

Recientemente en Viena, con ocasión de una entrevista, un periodista, al que habíamos conocido hace muchos años cuando en Italia defendimos un "Imperialismo Pagano", nos comentó que nuestra hora podía haber llegado, al menos en otro país. Aludía, naturalmente, a Alemania y a las corrientes más o menos próximas al nazismo, comprometidas en crear un nuevo espíritu religioso germánico y no-cristiano. Nosotros contestamos que el tiempo, realmente, parecía haber llegado, en el que casi estábamos obligados a declararnos, si no cristianos, al menos católicos. 

En realidad, la idea del "nuevo paganismo" surgido más allá de los Alpes, es muy equivoca y su análisis podría representar mucho interés tanto en sí misma como, en cierta medida, para nosotros mismos, ya que estamos directamente implicados. Hemos reconocido en efecto, el valor que podía tener la recuperación de algunas grandes tradiciones precristianas para la construcción de nuestra civilización europea en un sentido heroico, imperial e íntegramente “romano”. En el momento actual, estamos muy lejos de pensar de forma diferente que en 1928, cuando nuestra obra titulada precisamente “Imperialismo pagano” se convirtió en piedra de escándalo.

Excepto entre las ideas retomadas por nosotros, y lo que se afirma hoy en Alemania como "nuevo paganismo", existe no sólo una diferencia, sino también una antítesis. Por lo cual -lo sabemos de primera mano, y no por habladurías de algún interesado- si bien es verdadero que algunas de nuestras obras encuentran hoy en Alemania una resonancia mayor que en Italia, es igualmente cierto que tal resonancia se produce en el entorno de la antigua Alemania conservadora y en absoluto de las nuevas corrientes paganas, con los que no tenemos ninguna relación, incluida la tendencia semi-oficial de Alfred Rosenberg. 

Si Rosenberg ha manifestado tanto interés por nosotros cuando creía, en razón del malentendido provocado por la alusión al término algo ambiguo de “pagano”, que estábamos en la misma longitud de onda que él, en el momento actual, cuando ha conocido de forma más precisa nuestro punto de vista, ha debido tomar distancias. Si bien este punto de vista puede ser hoy influyente en Alemania, sirve también para dejar constancia de la deformación que numerosas ideas susceptibles de un significado superior sufren a causa de su adaptación a fines puramente empíricos y tendenciosamente políticos. Pero veamos en qué consiste objetivamente el equívoco del neopaganismo nórdico, intentando examinar el problema de la manera más impersonal posible.

Digamos, en primer lugar, que la elección de la palabra « pagano » para definir Weltanschauungen y modos de vida ajenos a los "contenidos" del cristianismo no es adecuado, y nosotros mismos lamentamos haberlo empleado. Paganus es, en efecto, un término peyorativo, incluso injurioso, empleado en las polémicas de la primera apologética cristiana. Existe, no sólo en tanto que palabra, sino también en tanto que sustancia e idea; un "paganismo" que no es más que una “exogitación” polémica y sin precedentes en el verdadero mundo pre-cristiano y no cristiano, abstracción hecha de los períodos de evidente decadencia.

Para glorificar y afirmar la nueva fe, cierta apologética cristiana procedió a la deformación y a la depreciación, a menudo sistemáticas, de casi todas las doctrinas y tradiciones que la precedieron y a las cuales, acto seguido, se les colgó la etiqueta global y peyorativa de “paganismo”.

Desde entonces estamos confrontados a esta paradoja: Un "paganismo", que no ha existido jamás y que no ha sido engendrado más que polémicamente por la apologética cristiana militante, corre el riesgo en nuestros días de nacer y existir realmente por primera vez, precisamente en razón de una acción “neo pagana”, y sobre todo anticristiana en la nueva Alemania.

¿Cuáles son los rasgos específicos de la visión « pagana » de la vida, tales como la apologética cristiana los ha imaginado y les ha dado vida?

En primer lugar: el naturalismo. La visión pagana habría ignorado toda trascendencia. Habría sostenido la promiscuidad entre el espíritu y la naturaleza. Sus límites habría sido una mística de fuerzas de la naturaleza (la vieja cantinela del "Bosque" contra el "Templo") y una divinización supersticiosa de las energías de la raza exaltadas en forma de ídolos. De aquí derivaría, en primer lugar, un particularismo y un politeísmo condicionados por el suelo y por la sangre.

En segundo lugar: la ausencia de conceptos de personalidad y de libertad, y un estado de inocencia que sería simplemente el propio de los seres que no han despertado aún a una aspiración verdaderamente metafísica. Contra el determinismo y el naturalismo "pagano", con el cristianismo aparecería por primera vez un mundo de libertad supraterrestre, a saber el mundo de la Gracia y de la personalidad, un ideal de “catolicidad” (es decir, etimológicamente, de universalidad), un sano dualismo permitiendo subordinar la naturaleza a un orden superior, a una ley procedente de lo alto.

Tales son, esquemáticamente, los rasgos sobresalientes de la concepción más corriente de lo que se entiende por “paganismo”. Todo lo que contiene de falso y de unilateral salta a la vista –y es casi superfluo subrayarlo-, al menos a cualquiera que tenga un conocimiento directo, incluso superficial, de la historia de las civilizaciones y las religiones “paganas”. Además, en los límites de la primera patrística –en los escritos de Orígenes, de Clemente de Alejandría, de Justino, etc—se encuentra la prueba de una comprensión más profunda de los principios y de los símbolos propios de la civilización anterior.

No podemos, en los límites del presente artículo, más que subrayar algunos de ellos.
Primeramente, lo que caracteriza al mundo pre-cristiano, del mundo en todas sus formas superiores, no tiene nada en común con una divinización supersticiosa de la naturaleza; se trata de una comprensión simbólica de esta, a través de la cual todo fenómeno y toda acción exteriores no aparecen más que como la manifestación sensible de un mundo situado más allá de lo sensible: la esencia de la concepción pagana del hombre y del mundo era en efecto simbólico-sagrada.
Es preciso reconocer, en segundo lugar, que la manera de vivir “pagana” no se parecía en nada a una licencia naturalista. En las formas originales y de intensa tensión ideal de la Roma antigua, de la Hélade clásica, de las civilizaciones primordiales indo-arias de Oriente, etc., no hay ningún terreno de la vida, sea individual, como colectivo, que no estuviera acompañado, sostenido y animado por un rito correspondiente, a saber, por una acción y una intención espirituales reputadas, objetivamente eficaces.

En tercer lugar, el mundo «pagano» conocía ya un sano dualismo. Se le encuentra no solo en las grandes concepciones especulativas –nos limitamos a citar a Platón y Shánkara-, sino también en las concepciones más «comunes» como las, antagónicas, hoy universalmente conocidas, de los indo-europeos del antiguo Irán, de la oposición entre las « dos naturalezas » de los griegos, la del mundo de los “Ases” y del mundo elemental de los antiguos escandinavos, o también la oposición entre la “vía solar de los dioses”, de una parte, y la “vía de la Tierra”, de otra, entre “Vida” y “liberación de la Vida” de los antiguos hindús, y podríamos seguir citando ejemplos.

Sobre la base de estos ejemplos, podemos decir que la aspiración a una liberación sobrenatural, es decir a una realización metapsíquica de la persona humana, fue común a todas las grandes civilizaciones pre-cristianas que, todas, conocieron una “iniciación” y celebraron sus “misterios”. La “inocencia primitiva » es una fábula tal que se encuentra incluso entre las poblaciones salvajes. Esta forma que, para algunos, evocaría la noción de « límite », es decir el ideal clásico, no se sitúa más acá, sino más allá del dualismo entre el espíritu y el cuerpo, ya que se trata del ideal de un espíritu en tal medida dominador que ha conseguido modelar totalmente el cuerpo y el alma según el modelo ideal, en una perfecta correspondencia entre el contenido y el continente. Se debe, en fin, constatar una aspiración universalista. Por todas partes en el mundo « pagano », en el ciclo ascendente de una raza superior, hay una vocación de «Imperio» y esta vocación fue incluso a menudo reforzada metafísicamente manifestándose como una consecuencia natural de la antigua concepción sagrada del Estado y como la forma específica de un mundo donde una presencia victoriosa del supra-mundo tiende a manifestarse en este mundo. Podríamos recordar a este respecto la antigua concepción irania del Imperio en tanto que cuerpo de « Dios de luz », así como la tradición indo-aria del “Señor Universal” o "Kravari", y así sucesivamente, hasta la concepción "solar" del Imperio Romano, cuyo contenido ritual y sagrado se encarna en el culto imperial. Este no era la negación, sino la culminación jerárquica unificadora de un "panteón", es decir de un conjunto de cultos, espacialmente condicionados, por el suelo y la sangre. Si se quisieran multiplicar las rectificaciones de este tipo, y que no tienen nada de tendencioso, existirían problemas de elección-Aquel que es perfectamente consciente de estas cosas comprenderá que es completamente impropio querer defender su propia tradición en detrimento de otra. Le será fácil reconocer la vía a seguir para eliminar todo unilateralismo dictado por un espíritu partisano, para dar a cada uno lo suyo, para separar lo positivo de lo negativo y de lo contingente en las diferentes formas históricas, pero, sobre todo para alcanzar una visión más completa, con un punto de vista universal de forma que verdaderamente pueda aplicarse el axioma “católico”. Quod ubique, quod ab omnibus et quod semper. Se podría así enumerar todo un conjunto de principios "tradicionales" en sentido eminente, por el hecho de que, en el fondo –metafísicamente- eran anteriores y superiores a no importa qué tradición histórica particular o a no importa que religión positivas, y, por tanto, no susceptibles de ser reivindicados como monopolio exclusivo de una de estas tradiciones o religiones históricas. Es sobre este plano, sin la menor animosidad sino con la firmeza que deriva de una justa visión de las cosas, que se puede proceder a una revisión de los valores, sea para limitar y ordenar jerárquicamente la validez de algunas concepciones particulares específicamente hebraicas del cristianismo, sea para presentar bajo un día aspecto más favorable numerosos aspectos casi olvidados por de las grandes tradiciones de un pasado lejano, anterior al cristianismo, a fin de comprobar, verificando cuáles entre ellas podrían todavía, sin anacronismos, ser recordadas hoy para actuar de forma creativa. No contra la Iglesia o contra el cristianismo, sino más bien más allá de este, en el seno de una élite determinada. Pues bien, en el neo-paganismo alemán no encontramos nada parecido. En primer lugar, tal como hemos dicho, es casi cayendo en la trampa preparada por anticipado que los neopaganos terminan por profesar y defender doctrinas que se reducen, por así decir, a un paganismo ficticio y privado de trascendencia, sino ligado a la sangre y sumergido en un misticismo sospechoso, suscitado polémicamente por la dialéctica de sus adversarios. Y como si esto no bastara aún, se silencia, de manera interesada, todos los aspectos superiores del cristianismo y del catolicismo, como antes había ocurrido silenciando los aspectos superiores del verdadero paganismo. La argumentación anti-cristiana se sirve finalmente de concepciones modernas, nacidas de la filosofía de las Luces y del racionalismo, que se han presentado en orden de batalla contra la Iglesia y el cristianismo bajo la enseña –el colmo de lo grotesco- del liberalismo, de la socialdemocracia atea y de la francmasonería.

No se descubre nada cuando el nuevo paganismo se entrega a la exaltación de la inmanencia, de la “vida” y de la “naturaleza”, creando una nueva religión repleta de supersticiones y que contrasta de la manera más radical con el ideal superior “olímpico” de las antiguas civilizaciones de Oriente y Occidente. Por otra parte, este neopaganismo se extiende en acusaciones contra todo dualismo ascético en el cual no ve más que un producto de la degeneración anti-aria que le habría sido inoculada por las razas del “sur”. Niega entonces igualmente toda verdad superior a la raza y a la mística de la raza, no dudando en situar toda concepción sobrenatural del conocimiento y de la acción (y, en consecuencia, igualmente lo « sobrenatural” cristiano y toda la dogmática católica en cuando a los sacramentos y milagros) en el plano de las supersticiones de la “sombría Edad Media” y de una táctica de dominación de los sacerdotes, para exaltar en su lugar a las conquistas propias del llamado “libre examen” y de la conciencia profana moderna. Desentierra igualmente viejos rencores anticatólicos sobre la Inquisición o sobre la Donación de Constantino, y se escandaliza sobre la pretensión de infalibilidad, mientras que esta fue reconocida en todos los tiempos, en las civilizaciones tradicionales, a los que habían alcanzado el verdadero conocimiento metafísico. Recordamos, finalmente que, verdaderamente sobre la angustia del inconsciente ante los horizontes demasiado amplios, no sabe ver en el universalismo otra cosa que una creación del « despotismo judeo-romano » que sería mortal para las nacionalidades, a menos que no viera el producto de un caos étnico derivado del clima de “decadencia”, en lugar de descifrar una unidad jerárquica superior, una exigencia espiritual.

A menudo, este neo-paganismo se relaciona igualmente con un fanatismo nacionalista, que tiene un relente de jacobinismo y de romanticismo sospechoso, en el cual se percibe mucho “heroísmo trágico” y amor fati. De otra parte, despierta la mística de la horda primordial y, de otra, atiza la revuelta del poder temporal contra toda autoridad espiritual, hasta estar tentado de reducir la segunda a una pura y simple emanación del primero. Todo esto no es más que un « paganismo » negativo tal como la antigua apologética militante deseaba ver, pero lo más grave, es que todo esto lleva la marca de la confusión, de la regresión de la pérdida de toda orientación verdadera, de una sumisión a inflluencias irracionales. A fin de cuentas, no refleja nada más que amateurismo, fanatismo e incultura.

En Italia, alguien ha encontrado una fórmula muy afortunada diciendo que si el nacismo acusa al catolicismo de hacer política, él mismo hace otro tanto, haciendo religión. Es fundamentalmente cierto, pues, la religión se transforma así en política. Por el contrario, en los tiempos antiguos, en la concepción aristocrática y sagrada del Estado, incluso la política era religiosa. El nuevo paganismo, lejos de representar, así que pretende, un retorno a los orígenes, no es más que un amasijo de elementos que evidencian únicamente la desintegración antitradicional moderna, y más especialmente de los tres elementos siguientes: el "pathos" de la "nación", más o menos deificado de forma jacobina, el inmanentismo moderno y, finalmente, un sucedáneo de tipo racionalista y cientifista que se encuentra, en la misma asociación paradójica con el misticismo, en todo lo que es específicamente “racista”.

Ciertamente, no oímos contestar más que del lado de los mencionados elementos expresándose igualmente, en la efervescencia cultural alemana actual, exigencias de distinto valor, y es por ello que nos hemos abstenido de referirnos especialmente a los autores. Pero esto no impide que el « paganismo » del que acabamos de hablar no da, en Alemania, nacimiento a nuevos mitos y que no resuelve los conflictos de orden espiritual. Si bien nos resulta necesario salir de la neutralidad que hemos observado hasta aquí en este conflicto entre el nuevo paganismo y el cristianismo, no nos será posible, a pesar de toda nuestra buena voluntad, alinearnos junto al primero –especialmente si se trata del catolicismo y de la Iglesia católica antes que del cristianismo en general. No olvidemos que el catolicismo puede realizar una función de «barrera», pues es portador de una doctrina de la trascendencia: así puede, en cierta medida, impedir que la mística de la inmanencia y de la subversión prevaricadora venida de lo bajo superen cierto umbral.

Julius Evola (Bibliografía fascista) n.2/1936,

© Por la traducción Ernesto Milà – infokrisis@yahoo.es

 

El fascismo rumano y los intelectuales

El fascismo rumano y los intelectuales

Biblioteca Julius Evola.-  Hemos traducido este artículo publicado por la revista y la web Le Libre Penseur. El artículo está escrito con una bajeza intelectual y moral extraordinaria. Para el autor, el hecho de haberse alineado con la Guardia de Hierro  ya inhabilita definitivamente la actividad intelectual de los autores tratados. Ahorabien, el artículo tiene un elemento interesante que conecta con el contenido de este blog: explica a través de quien, Julius Evola entró en contacto con Corneliu Codreau. La pieza de enlace era Mircea Eliade. En los próximos días publicaremos los textos de Evola en los que alude a su encuentro con el jefe de la Guardia de Hierro.



 

El fascismo rumano y los intelectuales 

Cómplices con las manos limpias

La mayoría de los intelectuales rumanos ha sido cómplica de la ideología totalitaria de la Guardia de Hierro (1). En efecto, tal como subraya Norman Manea (2) "se encuentra la mayor parte de estas ideas en la tradición del pensamiento conservador rumano. Y los grandes escritores rumanos del siglo XIX y XX se han hecho los vectores de estas ideas en el periodismo o la filosofía. Los nombres más grandes de la cultura rumana, tal como el poeta nacional Mihai Eminescu (3), B.P. Hasdeu, Nicolae Iorga, Octavian Goga y más recientemente Eliade y su amigo. El brillante pensador y escritor Constantin Noica, han sido los portaestandartes de los movimientos de extrema derecha (…). Evidentemente, los escritos políticos de estos hombres no llamaban abiertamente a la muerte –aunque, algunos de sus textos nacionalistas, sus propuestas intolerantes y odiosas alcanzaron un nivel insoportable de violencia- pero, a buen seguro, incitaban a seguir las vías más oscuras".

Así, "en los pasillos de la universidad de Bucarest se oìan los ecos de las canciones antisemitas mientras que en los anfiteatros, profesores “respetables” hablaban sobre los valores del oro y los valores de la sangre” (4).

Cuatro intelectuales rumanos fecilitaron, particularmente, el triste ejemplo de esta deriva: Ionescu, Eliade, Cioran y Noica.

Nao Ionescu (1890 – 1940). "Profesor adulado de la Facultad de filosofía de Bucarest, figura emblemática de la época vue juega un papel decisivo en el compromiso político de los espíritus más brillantes de la  Joven Generación (…) al lado de la Guardia de Hierro”, tal como lo definió G. Liiceanu (5). Habiendo estudiado en Munich, estuvo influenciado por los filósofos germánicos. De vuelta a Rumania se « puso a militar en favor del fascismo italiano y del nazismo alemán » (6) y defenderá luego, en sus cursos, la primacía de la sangre y del suelo. Director de Cuvântul, importante diario de opinión, se aproxima en 1933 al Movimiento Legionario, propone en sus editoriales la necesidad de una revolución espiritual y se convierte en prácticamente su ideólogo apasionado. Bajo su influencia, el Movimiento Lenionario "registra numerosas adhesiones entre los estudiantes, los profesores y las profesiones liberales” (7). En cuanto a su antisemitismo, el testimonio del mismo Eliade lo explica: "Si los hijos de Sión sufren, es porque debe ser así”, escribía Ionescu aportando las razones: los judíos habían rechazado ver en Jesús al Mesías. Sus sufrimientos a través de la historia atestiguan en cierto sentido el destino del pueblo judío, el cual, al haber había rechazado conocer a Cristo, no podía ser admitido en la redención" (8).

En abril de 1938, Ionescu es arrestado e internado en la Escuela de Agricultura de Mircurea-Ciuculiu, requisada como prisión. Transferido al hospital militar de Brasov, lo abandonará en diciembre de 1939 para morir de un paro cardíaco en marzo de 1040. En su entierro estará presente un destacamento de la Guardia de Hierro en uniforme de gala.

Mircea Eliade (1907 – 1986). Con él, historiador de las religiones de renombre mundial, tenemos un caso ejemplar, pues, contrariamente a lo que tenemos derecho de esperar de un intelectual de su nivel, durante muchos años ha intentado borrar en sus escritos autobiográficos su pasado político. Lo que autoriza E. Reichman a escribir: “Mircea Eliade, tras la derrota alemana hasta su desaparición en 1986, camufla de manera hábil sus simpatías. Las hace públicas en sus memorias póstumas, lamentando, con la boca pequeña, los excesos de sus antiguos amigos” (9).

Eliade nació en Bucarest donde emprende estudios en la Facultad de Filosofía y Letras hasta la obtención de su licenciatura en 1928 (su memoria trata de “La filosofía italiana de Ficino a Giordano Bruno). Para el período entre 1929 a 1931 en la India. Regresa al país, obteniendo en 1932 el doctorado en filosofía con una tesis sobre el yoga y entra en la enseñanza universitaria al año siguiente. Para él 1933 es también el año de su « conversión » al « rumanismo », sobre las huellas y bajo la influencia de N. Ionescu, su maestro: "Nosotros, los discípulos y sus colaboradores, éramos solidarios de las concepciones y opiniones políticas del profesor”, escribirá más tarde (10).

Miembros del nido legionario " Axa " (Eje) de Bucarest que tenía como fin reunir a las personalidades de la cultura de la capital, se convertirá en su dirigente. Es con esta función que se encontrará con Julius Evola (11), llegado en 1938 a Bucarest para entrevistarse con Codreanu (12). El año precedente, había sido elegido diputado en la lista legionaria. Eliade es también detenido en junio de 1938 a causa de su actividad periodística, políticamente comprometida. Pasará las primeras seis semanas de detención en los locales de la Seguridad General, siendo internado igualmente en el campo de Miercurea-Ciuculiu donde se encontrará con su turbulento maestro Ionescu; la mayoría de internados estaba formada por sacerdotes ortodoxos e intelectuales. Eliade seguirá internado hasta octubre de 1938, cuando será enviado al sanatorio de Moroni de donde saldrá un mes después. Había rechazado la propuesta de A. Calinescu de desvincularse del Movimiento Legionario a fin de de adelantar la fecha de su liberación.

En 1940, il es nombrado agregado cultural en Londres y al año siguiente, en Lisboa de donde propondrá como modelo para el dictador rumano Antonescu… a Oliveira Salazar; escribirá incluso en 1942 un libro sobre el dictador portugués. A finales de la guerra “Eliade no vuelve ya a Rumania. En Occidente, su imagen de anticomunista le ha protegido sin duda durante cierto tiempo de las cuestiones más indiscretas sobre sus amistades fascistas. Se termina a pesar de todo por plantear las cuestiones” (13). En 1945, en efecto, se establecerá, como si nada hubiera ocurrido, en París donde enseñará incluso en la Sorbonne. Naturalizado francés, se instala en 1958 en Chicago donde morirá en 1986, tras haber continuado sin problemas su enseñanza universitaria y obtenido varios doctorados honoris causa.

Es a uno de sus estudiantes americanos, Mac Linscott Ricketts, a quien debemos la publicación de dos volúmenes de documentos sobre él. En su conclusión (14), el autor debe reconocer que "los ideales de la Legión eran los mismos que aquellos de los que Eliade se reclamaba (…) En cuanto a la misión de Rumania, considera que está encarnada en el programa de la legión (…). Eliade hablaba de una nueva aristocracia constituida por la Legion (…). No existe sombra de dudas de que en la época contaba firmemente con el triunfo del movimiento legionario (…) De importación extranjera, la democracia hacía referencia a dato que no son puramente rumanos, con abstracciones como los derechos del individuo, los derechos de las minorías, la libertad de opinión política. Todo esto, dice Eliade, no está en el corazón del problema rumano".

Un pequeño florilegio del pensamiento del Eliade se impone:

"En mi opinió, escribía en 1936, no hay ningún interés en saber si Mussolini es o no un tirano. Para mí, pues, lo que ocurrirá en Rumania tras la liquidación de la democracia me parece sin consistencia. Que Rumania abandone la democracia, se convierta en un Estado fuerte, armado, consciente de su poder y de su destino” (15).

"En el nombre de la Rumania milenaria, que durará hasta el Apocalipsis, las reformas sociales serán realizadas con una brutalidad terrible, todas las provincias invadidas por extranjeros serán enteramente reconquistadas, todos los traidores serán castigados, el mito de nuestro Estado se extenderá en todo el paìs y las noticias de nuestro poder desbordarán las fronteras " (en Vremea del 18 diciembre de 1937).

"De los que han sufrido tanto, humillados durante siglos por los húngaros, luego por los búlgaros -el pueblo más imbécil que jamás haya existido-, de estos jefes políticos de la Transilvania heroica y mártir, esperamos una Rumania nacionalista, fanatizada, patrota, en armas, fuerte, implacable, vengadora" (en Cuvintul, el 21 de enero de 1938).

"¿Es que la raza rumana podrá poner fin a una vida agotadora por la miseria y por la sífiles, invadida por judíos y debilitada por extranjeros? (…). La revolución legionaria debe alcanzar el fin supremo: la redencio de la raza” (en Buna Vestire del 17 diciembre de 1937).

Tras haber escrito tan hermosas frases, Eliade a actuado también: " Por ejemplo, es un hecho a partir de ahora notorio que en 1940, cuando supo que el estudiante comunista Gogu Radulescu (…), habñia sido detenido en el Cuartel General de la Legió, y luego golpeado con cuertas trenzadas, Eliade no se contentó con aprobar con placer este “castigo” bárbaro, sino que añadió que, por su parte, le habría arrancado los ojosa" (16).

Emil Cioran (1911 – 1995) n.d.l.r ver también el Libre Penseur n° 75 correspondiente a diciembre de 1992. Filósofo y ensayista conocido. Hijo de un sacerdote ortodoxo, había nacido en Transilvania. Tras estudiar en el Liceo de Sibiu, se inscribe en 1928 en la Facultad de Letras de Bucarest donde obtiene una licenciatura en 1932. Al año siguiente, parte hacia Berlín y durante su estancia de casi dos años en Alemania que le lleva también a Munich y Dresde, es bastante más que un oscuro becario. Envía, en efecto, una quincena de artículos al bimensual de extrema-derecha Vremea. En el aparecido el 29 de abril de 1934, consagrado a Rumania frente al extranjero, podemos leer: "Ya que nuestra cultura no es más que pura aspiración, ya que nos es rechazada toda espiritualidad, tengamos al menos la explosión primitiva de vida, un impulso bárbaro de afirmación, un culto de poder, un frenesí y una violencia de instintos”. Los miembros de la Guardia de Hierro no tendrán más que tomarle la palabra. Y el 15 de julio siguiente, Cioran escribirá también: « No hay hombre político en el mundo de hoy que me inspire más simpatía y admiración que Hitler (pues) el mérito de Hitler es haber sabido derribar el espíritu crítico de toda una nación".

Así, de regreso a Rumanía en 1935, "se muestra como muy contaminado" (17). Es lo menos que puede decirse. Enseña fiosofía en el liceo de Brasov durante el año escolar 1935–1936 y hacia el fin de este último año publica su libro «maldito» Schimbarea la fata a Romaniei (Transfiguración de Rumania) "algunos de cuyos framentos (elimindos en las ediciones de postguerra) son propiamente aterradores” (18). Por ejemplo: “Rumania tiene necesidad de una exaltación (…) No puedo amar más que una Rumania en pleno delirio » y, en su delirio, reprocha incluso a la Iglesia ortodoxa rumana su “falta de intolerancia”.

En 1937, Cioran se instala en París como becario del Institut Français de Bucarest (un estatuto que podrá mantener hasta 1944) donde manifiesta su simpatía por Jacques Doriot y su partido.

Entre 1937 y 1944, se produce un episodio significativo: de regreso, pasa algún tiempo en Bucarest y aprovecha para hablar, en noviembre de 1940, en la radio rumana, de Codreanu como de aquel que “ha insuflado el honor a una nación de esclavos”. Tras el golpe frustrado de enero de 1941, huye a Francia donde, antes del ascenso al poder de Antonescu, ocupará (apenas dos o tres meses) una plaza en el servicio cultural de la legación rumana en Vichy (19). Había obtenido este empleo en otoño de 1940, probablemente gracias al apoyo del nuevo jefe de la Guardia de hierro, Horia Sima. Sus simpatías fascistas persisten: en efecto, ha animado a la « Guarnición rumana » de París (una cincuentena de miembros) y escribe, probablemente, el prefacio de un opúsculo a la gloria de Codreanu, publicado en París en 1943.

No es más que a partir de 1946 cuando Ciorán « se ha desvinculado completamente de sus compromisos políticos anteriores” (20). Se trata sin embargo, de cartas privadas, pues, como precisa el mismo P. Bollon (21): "El hecho es que Cifran no quiso jamás volver explícitamente sobre este error".

Constantin Noica (1912 – 1987). Estudios de filosofía en la Universidad de Bucarest (igualmente educado por Nae Ionescu), luego, desde 1931, estancias en Berlín y París. Había profetizado en 1938, en Vremea del 30 de enero, que “nuestros amigos judíos deberán sufrir a causa del Movimiento Legionario”. Esta posición cínica le llevará de manera natural, tras haberse afiliado a la Guardia de Hierro en 1938, a asumir el cargo de redactor en jefe de la revista del movimiento Buna Vestire, desde septiembre de 1940.

Tras permanecer en Rumania será condenado a varios años de prisión por el régimen socialistas tras la guerra. Es el único de los « tres mosqueteros » en haber pagado sus errores. Delirios políticos y religiosos.

Es incontestable que todos estos intelectules (y otros muchos más) han mantenido en sus tomas de posición públicas, el misticismo criminal de la Guardia de Hierro.

Las citas que siguen demostrarán los lazos estrechos que los fascistas rumanos han tenido con la religión.

"Para Codreanu el Movimiento Legionario no constituye un fenómeno político, era de esencia ética y religiosa" (22).

"Tenemos una religión, somos servidores de una fe" (23).

"Nae Ionescu compara el manual de las instrucciones legionarias con los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola, en tanto que el movimiento legionario es una escuela espiritual” (24).

"Este sacrificio que es la realidad que arranca a nuestra personalidad la cáscara de la indiferencia ante las cosas divinas y, transformando en herida viviente (…), nos pone en comunión inmediata con la Divinidad" (25).

"Los grupos legionarios, parados en alguna parte o en marcha, repetían sin cesar un canto religiosos que no tenía más que una sola frase: “Dios está con nosotros; comprended, pueblos, y someteros, pues Dios está con nosotros" (26).

« Las misas, los óbitos (misas de aniversario de los fallecimientos), los grandes ayunos, las plegarias constituían buena parte de las actividades de los legionarios encarcelados. Y la más patética ironía de esta primavera de 1938, es que el hundimiento del único movimiento político rumano que tomaba en serio al cristianismo y a la Iglesia, ha empezado bajo la autoridad del patriarca Miron (jefe de gobierno" (27).

"En el campo, en la tarde, la oración colectiva acababa sobre con un impresionante « Dios con nosotros », cantado por trescientas voces. En el último ìso se encontraba una habitación reservada para la oración permanente. Durante una hora, de día y de noche, un detenido oraba y leía la Biblia” (28).

"El mismo Codrenau afirmaba actuar en nombre del arcángel San Miguel, a partir de las revelaciones que recibia de él” (29).

"El servicio religioso (…) precedía inevitablemente a las asambleas legionarias” (30).

"El Movimiento Legionario es un fenómeno que hunde la mayor parte de sus raíces en el cristianismo oriental” (31).

"El Movimiento Legionario ha nacido bajo el signo del Arcángel San Miguel y vencerá por la gracia divina (…); la revolución legionaria (…) es espiritual y cristiana" (32).

"Nae Ionescu opone un cristianismo áspero, asocial (...), exclusivamente teocéntrico, cuya norma única era el amor de Dios; frente a esto, el amor al prójimo aparecía solamente como una desviación occidental" (33).

" En Roumanie, Corneliu Codreanu dirigía a sus legionarios discursos llenos de una poesía ruda, llamaba al sacrificio, al honor, a la disciplina, reclamaba este estado de iluminación colectiva que se encuentra siempre en las grandes experiencias religiosas que llamaba “estado de ecumenismo nacional” y creaba el movimiento original, monástico y militar de la Guardia de Hierro” (34).

"El Movimiento Legionario tenía abiertamente una estructura y una vocación de secta mística y no de movimiento político. Era (…) lo que me repitió Puiu Cârcineanu en nuestras largas conversaciones, cuando afirmaba que el fin supremo del Movimiento no era ni siquiera la redención individual mediante un martirio, sino la resurrección de la nación adquirida gracias a una saturación de torturas y de sacrificios sangrientos" (35).

Tras esto, nos sentimos con el derecho de concluir que nunca la máxima según la cual hay muertos que matan, ha encontrado una confirmación tan pesada como en el caso de la deriva de numerosos intelectuales rumanos de las entreguerras.

Claude Cantina

 

Nota

  1. Ver e Libre Penseur de septembre dernier
  2. Págs 104-105
  3. En sus poetas, recientemente reeditados expresa amenudo violentos sentimientos xenófobos y antisemitas.
  4. Mihail Sebastian, Journal, Paris 1998 (pag. 7 del prefacio).
  5. Pag. 29
  6. N. Manea, p. 91
  7. Mircea Eliade, Mémoires I, Paris 1980, p. 428.
  8. Ibidem, p. 396.
  9. L’insomniaque du Danube, Paris 1992, p. 223.
  10. Cité in C.Mutti, p. 95.
  11. Como Evola, Eliade y "todos los representantes del pensamiento tradicional (…), no alimentaban esperanza en la renovación cósmica o social antes de de la desintegración del mundo moderno, pensando, como algunos entre ellos (…) que era posible contener esta desintegración sosteniendo movimientos políticos o metapolíticos de revuelta contra el mundo moderno" (C.Mutti, p. 27-28 : introducción de Philippe Baillet que ha traducido la obra del italiano).
  12. "Es exacto que Mircea Eliade ha formado parte de la Guardia de Hierro, hasta el punto de que a través suyo tomé contacto con el jefe de ésta, Codranu en Bucarest en 1936 (en realidad, marzo de 1938): pero Eliade no ama, por razones comprensibles que le sea recordado su pasado”, escribirá J. Evola (carta del 29 de julio de 1971 a G. Cannizzo, director de Vie della Tradizione (Palerme), citada en C.Mutti, p. 80).
  13. N. Manea, p. 99 bis Mircea Eliade.
  14. Ibidem, p. 105-106
  1. ibidem, p. 106
  2. Cf : N. Manea, p. 112
  3. G. Liicean, p. 35
  4. P. Bollon, p. 26-27
  5. Incluso si la comparación no es obligatoriamente cierta, es útil recordar que Eugène Ionesco ha trabajado igualmente en la Legation Rumana de Vichy de 1942 a 1944, como agregado de prensa primero, luego como agregado cultural
  6. P. Bollon, p. 293, nota 195
  7. Pag. 28
  8. M.Eliade, p. 35
  9. Ion Mota citado en C. Mutti, p. 15
  10. C. Mutti, p. 15-16
  11. Ion Mota cité in C. Muttin, p. 16
  12. Faust Bradesco citado M. Mutti, p. 24
  13. M.Eliade, p. 35
  14. Ibidem, p. 39
  15. Philippe Baillet en C. Mutti, p. 22
  16. Nicholas Nagy-Talavera, The Green Shirts and the Others, Stanford 1971, p. 247
  17. Philippe Baillet en C. Muttin, p. 31
  18. Mircea Eliade en Buna Vestire del 17 de diciembre 1937.
  19. Mircea Vulcanescu en C. Mutti, p. 63
  20. Robert Brasillach, Morceaux chosis, Genève 1949, p. 122.
  21. M. Eliade, p. 40

Bibliographie
Bollon Patrice, Cioran l’hérétique, Paris 1997

Eliade Mircea, Mémoires II (1937-1960) " Les moissons du solsitce ", Paris 1988.

Jesi Furio, Cultura di destra, Milan 1979

Liiceanu Gabriel, Itinéraires d’une vie : E.M. Cioran, Paris 1995

Manea Norman, " Mircea Eliade et la Garde de Fer " in les Temps modernes, Paris, avril 1992

Mutti Claudio, Les Plumes de l’Archange, Chalon-Sur-Saône 1993.

Sur Nae Ionescu, une biographie (auteur Mircea Vulcanescu) est parue à Bucarest en 1992.

© Por el texto Claude Cantina

© Publicado en Le Libre Penseur - Administrador aderam@worldcom.ch
© Por la traducción del francés, Ernesto Milá.

 

La influencia de Julius Evola en Hungría

La influencia de Julius Evola en Hungría

Biblioteca Julius Evola.- El sigueinte artículo fue escrito por Claudio Mutti en 1997 para la publicación Páginas Liberadas, sin embargo, nosotros lo hemos encontrado en la web VoxNR. Lohemos traducido y reproducido en la medida en que una de las líneas de trabajo que hemos asumido es la de demostrar la influencia y el arraigo del pensamiento evoliano en la actualidad. El artículo de Mutti, que sigue al de Duguin, sobre la influencia de Evola en Rusia, nos muestra que, tanto antes como después de la guerra mundial y de la guerra fría, Evola había sido leído y comentado en Hungría, llegando a tener incluso divulgadores y comentaristas de altura.

 

La influencia de Julius Evola en Hungría

   

En Hungría, circula un tipo de leyenda évoliana". En los años 30, Julius Evola ha ido efectivamente a Budapest, dónde ha pronunciado una conferencia a Obuda, en el Castillo Zichy. En efecto, Evola si, en el texto de su automóvil-defensa ", pronunciada en el 1951 delante de la Corte de Asís de Roma, afirma haber sido invitado a sólo hablar en las sociedades extranjeras, abiertas a las principales exposiciones del pensamiento tradicional y a aristócrata europeo "; en este contexto, l" Asociación cultural de la Condesa expresamente Zichy ha citado. Las oportunidades de ir a Budapest no faltaron por Evola. Hungría hizo parte de este área de países cercanos, cercanos de Alemania en que Evola ha desarrollado su actividad propagandística que una relación oculta del Ahnenerbe señala a la atención de Heinrich Himmler en 1938.    

   

Una cosa es sin embargo cierta, los autores húngaros citados por Evola no son numerosos: hay Endre Ady, Lajos Ligeti, Franz Lehár y algunos otros. Evola dedica sin embargo cierta atención a dos otros autores húngaros: Károly Kerényi, 1897-1973 y su alumno Ángel Brelich (1913-1977). ha señalado la existencia de estos dos autores a los lectores de Bibliografía fascista: Brelich con ocasión de la traducción italiana de su primer trabajo, parecida cerca de un instituto universitario de Budapest y Kerényi por la edición de Die antike Religión, parecida por Zanichelli. Estos dos escritores húngaros no han parado nunca de recibir los homenajes de Evola: Brelich publicará dos artículos en las columnas de Diorama filosófico quincenal, una publicación dirigida por Evola por la cuenta de él Régimen fascista, mientras Kerényi tiene una nueva vez atraída la atención de "Ea", seudónimo de Evola, por su Einführung en das Wesen der Mitología.    

   

Kerényi fundó en Budapest en 1935 un círculo literario, el "Sziget" (= l" Isla "), con un escritor que fue lo primero a ocuparse en serio de la obra de Evola en Hungría: Béla Hamvas (1897-1968). Mi dueño es Béla Hamvas él dirá de Sándor Weöres, 1912-1989, el Rimbaud magyar. En 1927, el Föváresi Könyvtár, la Biblioteca de la capital húngara, tuvo ocupado Hamvas a título de bibliotecario. Éste es tomado tal como conocimiento de Revuelta contra el mundo moderno y de imperialismo pagano, trabajos de que aseguró la difusión, tradujo bastantes piezas, particularmente en una de sus pruebas de 1935, dedicado a la literatura de la crisis ". Hamvas ha dicho obra de Evola": Evola no es un especialista: no es ni un sociólogo ni un psicólogo ni un historiador, no se ocupan de gnoséologie, no privilegies lo brota de vista de la biología o la estética o de la política o de la moral o de la filología. El objeto de su pensamiento es l" entero "... y pues l" entero en la crisis ".    

   

En un artículo del siguiente año Hamvas también cita, sólo los dos libros de Evola, Revuelta... e Imperialismo pagano. En 1942, Hamvas publica una prueba sobre Guénon en que Léopold Ziegler y Julius Evola ", asociados constantemente uno al otro, como los pioneros de una conversión necesaria de la inteligencia europea al tradicionalismo son presentados. En 1943, Evola es una nueva vez le citada en A. láthatatlan történet (= Usted historia invisible, dónde Hamvas escrito que Revuelta... es su más gran libro ". Introduzco 1943 y 1944, Hamvas escribe una gran obra de síntesis, Scientia Sagrado. De Evola, Hamvas dice que con Guénon y Ziegler, el tradicionalista italiano forma la tríada más significativa en el campo de los estudios tradicionales. Sin embargo, según Hamvas, conviene distinguir, en la obra de Evola, los trabajos de importancia decisiva como aquellos sobre el individuo absoluto y sobre la tradición hermética, de los trabajos como Dirigidos... e Imperialismo pagano que da la impresión de haber sido escrito de modo impetuoso".    

Después de la guerra, en consecuencia de la condena pronunciada por el gran investigador György Lukács", la prueba viviente de la tolerancia del régimen según una curiosa opinión de Francesco Fejtö, Hamvas es puesto al índice; es privado su estación de trabajo y rechazado en margen de la sociedad. Ciertos ejemplares de sus libros, sin embargo, logran huir de la mano del mortero y circulan bajo el capotto, alimentando una cultura subterránea de que los textos de referencias son aquellos de Hamvas pero también los de Evola. Así, durante los años de socialismo real ", se ha podido formar una según generación de évoliens de que el principal expositor ha hecho los András László y los primeros traductores húngaros de Evola, Franco de Fraxino y Renée Kelemen. El teólogo y filósofa László han empezado a pronunciar conferencias en el 1975 en la ilegalidad por los grupos de veinte a treinta personas, y está en este trabajo clandestino que se debe la salida de una tercera generación de évoliens húngaro.    

La primera traducción húngara de una pieza de un libro de Evola dopo 1944 proviene de Máscaras y caras del espiritualismo contemporáneo. Ha aparecido en el 1990 sobre una revista de inspiración anthroposophique (Steiner), titulada Harmadik Part (= Tercera ribera. Pero el acontecimiento decisivo por la difusión de los escritos de Evola ha tenido lugar en el marzo de 1991, cuando suerte a Budapest Öshagyomány. Tradicionális Szellemi Mühely (= Usted Tradición primordial. Laboratorio del espíritu tradicional, una revista de l" Escuela de la Tradición y la Transcendencia ", fundado antes un año por Arpád Szigeti. Bajo la dirección de Szigeti si, Öshagyomány seguirá a saliendo de prensa fina en el junio de 1995. Sobre las veinte entregas publicadas, once acogerá muchas piezas de libros de Evola, de Usted doctrina del despertar, Usted tradición hermética, Metafísica del sexo, Introducción a la magia y a East and West, junto a escritos de René Guénon, de Mircea Eliade y de otros autores, para la mayor parte húngara. En el 1992, la escuela inaugura una colección de libros", los libros de la tradición primordial "; pública así Guénon, Schuon y un volumen reuniendo las traducciones del Tao-té-ching, interpretado por Evola y de las piezas de Máscaras y caras...    

Bajo la supervisión de László, Rudolf Szongott y Róbert Horváth les funda en 1994 Arkhé, una revista que lleva curiosamente el mismo nombre que la editorial fundada en Milán en los años 70 para una húngara emigrada en Italia, László Tóth. Si la editorial Arché de Milán, fundado por Tóth ha publicado bastantes títulos de Evola, la revista Arkhé de Budapest reserva de su nacimiento una estación de honor a Julius Evola. De hecho, el primer número, enseguida después de la presentación, ábrete con dos textos corridos de introducción a la magia y de El arco y la Maza a la que hace un tercero, también corrido de El arco y la Maza, seguido pero situado más lejano en la revista. Otras piezas de estos dos libros de Evola han sido traducidas en los números ulteriores de Arkhé.    

Un largo extrae de Revuelta contra el mundo moderno ha sido traducido en el 1995 por los Cuadernos de Pendragon, una revista publicada cerca de las prensas universitarias de Debrecen y que se presenta como una revista de espíritu tradicional ". otro texto, corrido de El arco y la Maza, ilustrado por una foto de Evola y traduce de Monika Imregh, ha aparecido el mismo año sobre la elegante revista Noé. Es publicada por un círculo de que el motor es el grupo musical Actus que, en uno de sus discos publicado en el 1995 y titulado Das Unbenennbare (= Lo innominable, ha introducido un paso explícitamente inspirado de Evola: Der ewigliche Akt de los Prinzips (= El acto eterno del principio. Siempre en el 1995, a la época de la tentativa de dar vida a una Liga Pannonica, flanqueada de un Pannon Frente (= Frente Pannonique, mensual política dirigida por József Bognár que, desde su primer número, ha alineado citas de Evola. Particularmente, su n° 4 publica una foto de Evola y publicas un coloquio con András László, dónde éste afirma que "René Guénon y Julius Evola... representan los fundamentos más importantes de la doctrina tradicionalista". En el n° 5, Miklós Kórleónisz define Evola como una de las más grandes figuras del tradicionalismo espiritual y metafísica ". En el n°6, se encuentra un artículo de Evola sobre el emperador Julien. El n°7 publica en cubierta una foto de Evola y acoja hoy un artículo de Gianfranco De Turris sobre la suerte del évolianisme en Italia. En el 1996, la editorial Puestero ha inaugurado la colección Regulus por la publicación de una etiqueta que reúne los escritos de Evola que tiene por tema común la raza del hombre en fuga ".    

Hoy pues, en Hungría, la obra de Evola circula en los medios relativamente estrechos, porque él no es encontrado todavía allá abajo una editorial suficientemente importante para tomar encargado su difusión sobre una más gran escalera, dirigiendo a un público más vasto. Róbert Horváth escrito: "Ninguna individuo, ninguna círculo de los évoliens húngaros no ha podido todavía hasta aquí realizado el gran paso. Indudablemente, aquél que, en Hungría, ha hecho más que todos los otros por la difusión de las ideas de Evola es András László. Por sus conferencias, una nueva generación ha llegado al estadio adulto; los principales oratorios de este círculo ‹Rudolf Szongott, Csaba Szmorad, Ferenc Buji, Tibor Imre Baranyi‹ ha podido reanudar con el hilo de la Tradición espiritual y metafísica. En la medida en que estos hombres han podido conservar la Tradición y la han podido desarrollar, dónde se han concentrado en lo esencial, hemos asistido en Hungría a más que el simple divulagation de las obras de Evola y la publicación de sus libros. Se verá de eso los resultados en los cinco próximos años: la doctrina tradicional viva en Hungría, gracias a aquellos de que apenas hemos hablado, pero también porque las personas ven los efectos perversos de los fenómenos anti-tradicionales, pseudo-tradicionales y contra-tradicionales. Todo eso concurre a un renacimiento, con el nombre y las enseñanzas de Julius Evola."    

   

Claudio MUTTI.   

   

artículo parecido en Número las páginas Liberadas, abril de 1997.   

   

Llevado por el situado voxnr.com   

El argumento ha sido profundizado ulteriormente por el autor en:   

C. Mutti, Julius Evola sobre la frente del este, Ediciones a la insignia del Galgo, Parma 1998.   

C. Mutti, Todavía sobre la frente del este, en Estudios Evoliani 2000.   

   

 

Introducción a la magia (Tomo III). Notas sobre la contra-iniciación.

Introducción a la magia (Tomo III). Notas sobre la contra-iniciación.

Biblioteca Julius Evola.- El siguiente ensayo fue publicado originariamente como monografía en los cuadernos del Grupo de Ur, firmado por ARVO, uno de los seudónimos utilizados por Evola en esta época. No es la única vez que Evola toca este tema, pero si una de las más intensas. Evola parte de la noción de contra-iniciación que había lanzado poco antes René Guénon y contribuye a perfilar este concepto  sobre el que Guénon había dejado planeando algunas cuestiones. El ensayo fue reproducido en el Tomo III de "Introducción a la Magia en tanto que ciencia del Yo"

 

Notas sobre la contra-iniciación

  
Gracias a "El Camino del Cinabrio", se sabe que Evola planeó escribir una Historia secreta de las sociedades "secretas", proyecto que no se realizó nunca, porque los materiales que reunió a tal efecto durante su estancia en Viena, invitado por los dignatarios de las SS para estudiar documentos a masones, fueron destruidos durante un bombardeo a la capital austriaca.   

El interés de Evola por lo que se conviene en llamar hoy la "teoría" del complot, no disminuirá tras la segunda guerra mundial. En 1952, publicó dos artículos sobre este tema en El Meridiano de Italia: "La guerra oculta" y "La trastienda de la historia". En el decimotercer capítulo de "Los Hombres y las ruinas", aparecido al siguiente año, el autor italiano examina más sistemáticamente las armas, las tácticas y los objetivos de la "guerra oculta", recuperando ciertas consideraciones que ya expuso en “Los instrumentos de la guerra oculta", aparecida en 1938 en La Vida italiana, asociada por Renato del Ponte en "Fenomenología" de la subversión SeaR Ediciones, 1993 - "Fenomenología" de la subversión - El hombre Libre, París, 2004, mientras que tradujo al italiano "La Guerra oculta" de Léon de Poncins y Emanuel Malynski ("La Guerra oculta - Judíos y masones a la conquista del mundo", Hoepli, Milán, 1939), que prologó e hizo una recensión, también en La Vida italiana. En todas estas pruebas, las referencias a la obra de Guénon son abundantes. El término "guerra oculta" es, grossomodo, lo que el metafísico francés designa, en  misma terminología, con el nombre de "contra-iniciación", un tema que ha abordado en "El Reino de la cantidad y los signos de los tiempos", particularmente. "La guerra oculta es la guerra que las fuerzas de la subversión mundial conducen entre bastidores por medios que escapan casi siempre de los métodos ordinarios de la investigación”.   

La noción de guerra oculta pertenece a una visión, por así decir, tridimensional de la historia, una historia considerada, no en superficie, según dos dimensiones, el de las causas, de los acontecimientos y de los acciones aparentes, sino en profundidad, según su tercera dimensión, dimensión subterránea que contiene a menudo fuerzas e influencias decisivas irreducibles al simple elemento humano,  individual o colectivo."    

El primero texto de Evola sobre el tema de la "guerra oculta" ha sido publicado en la revista Ur, firmado por. "Arvo"; se titula "Idea sobre la contra-iniciación”.   

 

Notas sobre la contra-iniciación  

Los que intentan superar las limitaciones humanas y aspiran a conseguir el conocimiento y el poder, tienen que darse cuenta de la existencia de lo que, para recuperar la denominación de René Guénon, se puede llamar contra-iniciación. Tienen también que conocer las distintas formas que toma y los diferentes medios que emplea para llegar a sus fines.    

Se puede partir de la idea general de que existen fuerzas que quieren infiltrarse entre las fuerzas humanas, individuales y colectivas, no sólo para desviar las aspiraciones a la verdadera espiritualidad, sino también para crear corrientes, sugestiones y sistemas ideológicos con la intención de confundir la visión de la verdad, para falsificar los valores y a hacer prevalecer las influencias más bajas, sumado todas las formas de materialismo, de desorden y de subversión en las civilizaciones.    

La oposición entre las fuerzas del "bien" y las fuerzas del "mal" es un lugar común en las religiones; sin embargo, no informa mucho acerca del problema en cuestión, porque este no es sencillamente un problema de orden moral y religioso, sino de una acción mucho más vasta, objetiva, concreta en la que los representantes de las religiones, habitualmente no reparan, cuando no padecen de ello ellos mismos su influencia, sin percatarse.   

Me limitaré aquí a algunas consideraciones específicamente ligadas al campo de las disciplinas de que se trata en esta revista. Es, ante todo, necesario realizar algunas observaciones generales. Inicialmente, no existe movimiento subversivo en la historia y en el pensamiento que no tenga orígenes "ocultos". En particular, es importante darse cuenta que uno de los últimos "productos" de las fuerzas de las tinieblas a los que me refiero es la teoría "positivista" que pretende que todo, en el mundo de los hombres, puede explicarse mediante causas históricas tangibles. Ahora bien, esta mentalidad "positivista" ¿no es la que puede prestarse más a los planes secretos de las fuerzas que actúan "a cubierto"? Tal como ha indicado a su manera un católico, la última muestra de astucia del "diablo" consiste en convencer a los hombres de que no existe (1).   

Al comienzo, todo lo que es revolución, subversión, anti-tradición y demagogia llevan el sello visible de una fuerza con un fondo no humano que azuza las fuerzas de las colectividades, atontadas por una ideología u otra. Joseph de Maistre ha escrito algunas páginas sobre este tema, de un valor eterno. Para los que consideran un punto de vista puramente político-social, el fenómeno revolucionario depende de la apariencia de la esencia, ya que la esencia de cada revolución es algo que no está dirigida tanto contra los hombres y las instituciones que contra el espíritu y que, en casos extremos–es inútil dar ejemplos-, aparece pura y sencillamente como una acción satánica.    

Dicho esto, Guénon ha identificado magistralmente las influencias subterráneas que han trabajado para la fabricación de lo que generalmente se llama la mentalidad moderna, a partir de campos que, como el la ciencia, reputados de estas completamente inmunizados contra este tipo de acciones. En efecto, el materialismo y el cientifismo, en su conjunto, son sugestiones y puntos de vista estrechos demasiado organizados y tendenciosos para que se pueda considerar que su origen y su propagación son espontáneas y debidos simplemente a la estupidez humana, sobre todo cuando se constata la convergencia precisa de sus efectos prácticos con los objetivos principales, más visibles en otros campos, de la contra-iniciación.

Guénon dice: "Lo realmente singular, e incluso casi cómico si se tratara de cosas graves, para no decir siniestras, es que el materialismo, una de cuyas pretensiones principales es suprimir cada misterio, cuando en sí mismo es extremadamente misterioso; y se podría decir mucho, desde otro punto de vista, de la noción misma de "materia" que constituye la base, pero es ciertamente más enigmático y más intelegible de lo que se pueda imaginar".

Que el hombre -prosigue- haya llegado hoy a concebir como ordinario y normal una vida reducida a sus posibilidades más inferiores; qué haga decididamente de lo que es tangible, visible, perceptible y mensurable, un sinónimo de la realidad, e incluso de la realidad en el sentido eminente del término, todo esto es por el contrario el efecto de una fascinación, de una especie de círculo mágico que lo ha conducido a una atrofia, a excluir la posibilidad misma de cada visión y cada sensibilidad superiores. Y la contrapartida de este círculo mágico, es una concepción de la historia que deja entender que la forma en que el homme considera hoy el mundo sería sano y "normal", correspondiendo a la civilización que, más que cualquier otra, podría pretender ser “iluminada" y liberada de las "supersticiones."    

Sin embargo, no hace falta olvidar que la contra-iniciación cambia de dirección y actúa diferentemente cuando el "círculo mágico" que acabo de indicar se debilita y  el hombre empieza a sospechar de nuevo que hay un mundo invisible más allá del mundo visible; un campo extranormal más allá de lo normal; más allá de la conciencia ordinaria de todos los días, una conciencia más profunda y misteriosa - no como teoría, sino como realidad. En la civilización contemporánea, este género de "aperturas" se produce ahora en amplios sectores, en razón de circunstancias diversas. Bajo este aspecto, está claro que las influencias tratan de impedir que este género de trastornos no culmine en resultados positivos y arrastrar a las personas, a causa de estos trastornos, hacia peligros y degradaciones más graves que los que han provocado y que podrán provocar el materialismo y el cientifismo.    

Se emplea aquí una táctica que llamaré de diversión que es eficaz allí dónde se ignora que, más allá del campo de lo "normal", existe el de los fenómenos paranormales, e incluso el infranormal, que la supresión de los límites de la conciencia ordinaria puede producirse en el sentido de la suprapersonalidad y de la supraconsciencia, tanto como en aquel de la infrapersonnalidad y de una conciencia reducida, y que, más allá de la realidad sensible y "natural", hay, no sólo la esfera de lo sobrenatural, pero también aquel del infranaturel y del infrapsychisme. Todo eso parece ser ignorado completamente por las diferentes corrientes del "espiritualismo" y del ocultismo contemporáneos, y llega a arraigar más allá de por los "metapsicólogos", los psicoanalistas y otros que, a causa de su mezquindad de espíritu y sus métodos, no sospechan también el origen de este género de distinción. Ahora, justo en las corrientes del "espiritualismo" y el ocultismo contemporáneos que Guénon y, con él, Evola ha enseñado la existencia de un conjunto de falsificaciones, de confusiones y de desviaciones ideológicas y prácticas que autorizan a pensar que todo eso no es ajeno a una acción oculta inteligente que no es sencillamente humana y de que el objetivo principal es dirigir cada espíritu que se esfuerza en salir del círculo mágico del materialismo práctico, no hacia arriba, sino hacia abajo, no hacia el suprapersonalidad, sino hacia la infrapersonalidad, no hacia la espiritualidad verdadera, el conocimiento metafísico e iniciático, sino hacia el mundo del infrapsiquismo, el visionarismo nebuloso y las sensaciones que sólo estorban cada posibilidad de desarrollo verdadero, o contribuyen a alterar y disgregar la unidad espiritual, lo que, finalmente, es el objetivo principal de la contra-iniciación. Como se ve lo, todo esto nos lleva a un orden de ideas que interesa especialmente a todos nuestros lectores. Ante la proliferación de sectas, logias y movimientos de estas tendencias tienen que percibir que la confusión que señalo aquí hoy es extremadamente difusa y peligrosa pues, ya que no hay casi ninguno que, más allá de competencia, tenga autoridad necesaria para denunciarla como debe.   

Lo que contribuye a la desviación espiritual, es el atractivo ejercitado las masas de acceso a todo lo que tiene un carácter sensacional y "misterioso", tanta que, hoy día, el "ocultismo" no está lejos del nivel de las novelas policíacas y las películas "de suspense", como por todo lo que es "fenómeno". La ilusión también gana a personas de cierto nivel intelectual que, sin ser espiritistas o metapsicologos, desearían acercarse a estos fenómenos; tales personas imaginan demasiado fácilmente que los "fenómenos" siempre son señales tangibles y necesarias de una realización espiritual. La verdad es bien diferente, porque, en cierto terreno, puede conseguirse la posibilidad de producir un mismo fenómeno tanto mediante un retroceso como a través de una integración de la personalidad. Por ejemplo, la levitación puede ser provocada por un brujo, un santo, o por un medium, tanto como por un iniciado, y es evidente que, en cada uno de estos casos, el fenómeno tiene un sentido muy diferente.    

Fuera del mundo de la mediumnidad, sobre el que no vale la pena insistes en la medida en que su carácter regresivo es demasiado evidente y en casos que llamaría de « intervención directa » en alusión a la aparición de algunos peronajes que deben trasnsmitir tal o cual « revelación » y formar sectas y movimientos –se sabe lo frecuentemente que ha aparecido esta cuestión y que no se trata siempre de una mistificación ; fuera, pues, de estos dos casos, existen otros en los que el carácter desviado y sospechoso de numerosas corrientes ocultistas puede unirse, en definitiva, a “contactos” que algunos métodos de desarrollo psíquico han provocado con fuerzas cuya naturaleza y existencia están lejos de sospecharse, y que se mantienen siempre por encima de sus vehículos, como si se tratara del caso de alguien que no tiene la dignidad y la cualificación necesaria para aventurarse en su terreno. Esto podría arrojar una luz bastante inquietante sobre el trasfondo de la fundación de muchas logias y grupos teosófico-ocultistas (2).

Un peligro más general, en tanto que ligado a otras corrientes modernas más o menos especializadas que aparecen en « corrientes de pensamiento”, es el del panteísmo, que se asociua más o menos al culto de la Vida y de lo Irracional. Es preciso tomar posición contra todo esto también, pues numerosos son los que desearían ver en el planteismo, en oposición al teismo dogmático, un saber superior más o menos relacionado con el dominio iniciático. Por lo demás, ¿no se ha intentado clasificar el conjunto de la espiritualidad hindú como una forma de  "panteismo", ignorando todo lo que constituye la negación más neta de este sistema (bastaría mencional al budismo originario)? Pero, no se trata de un error teórico, sino del peligro práctico que deriva, algo de lo que vale la pena hablar. Tal como dice Guénon, este peligro está presenta en toda escuela « que induce al ser « a fundirse », aunque convendría más exactamente a “confundirse” o incluso a “disolverse”, en una especie de “conciencia cósmica” exclusiva de toda “trascendencia”, y, por tanto de toda espiritualidad efectiva". Las diversas teorías teosóficas sobre la « superación de la ilusion de la separatividad », la « Vida una » y así sucesivamente, con sus corolarios, el humanitarismo y el igualitarismo, son casi siempre los índices de esta tendencia que constituye un verdadero “desarrollo invertido”. Conviene citar de nuevo a Guénon : "Hemos tenido ocasiones de señalar en otros lugares el simbolismo iniciático de la una « navegación » realiza a través del Océano que representa el dominio psíquico, y que se trata de franquear, evitando todos sus peligros, para alcanzar un fin; pero ¿ qué decir de aquello que se arroja en medio del Océano y no tiene otra aspiración más que la de ahogarse? Esto es, precisamente, lo que significa esta pretendida « fusión » con una « conciencia cósmica » que no es en realidad nada más que el confundo confuso e indistinto de todas las influencias psíquicas, que algunos puedan imaginarse, no teniendo ciertamente nada en común con las influencias espirituales, incluso si ocurre que las imitan más o menos en algunas de sus manifestaciones exteriores (pues es aquí el terreno donde el "engaño" se ejerce en toda su amplitud, y es por ello que estas manifestaciones “fenomenológicas” no prueban nada por sí mismas, pudiendo ser idénticas a las generadas por un santo o un brujo). Los que cometen este fatal desprecio olvidan o ignoran simplemente toda distinción entre las «Aguas Superiores» y las «Aguas inferiores»; en lugar de elevarse hacia el Océano de lo alto, se hunden en los abismos del Océano de lo bajo; en lugar de concentrar todas sus potencias para dirigirlas hacia el mundo sin formas, que solamente puede ser llamado “espiritual”, se dispersan en la diversidad indefinidamente cambiante y huidiza de las formas de la manifestación sutil (que es la que corresponde también exactamente a la concepción de la “realidad” bergsoniana), sin dudar que toman por una “vida” cuya plenitud no es efectivamente más que el reino de la muerte y de la disolución sin retorno”.

He señalado al principio que las fuerzas de la contra-iniciaciòn se "infiltran" en las fuerzas humanas ; existen ciertas desviaciones espirituales o intelectuales que estas fuerzas se empeñan en agravar dándose lo que se llama en magia una “dirección de eficacia”. Es aquí donde aparece claramente en el caso que acabo de indicar, ya que el panteismo, el vitalismo, la teoría del inconsciente y otras, son frecuentemente, simples productos del pensamiento contemporáneo, y las personas que se adhieren a estas doctrinas no perciben el significado de sus ideas, ni en qué medida puede ser utilizadas por otros que, por su parte, saben perfectamente lo que hacen y, por así decir, piensan para ellos.

Esto nos lleva a una cuestión más compleja, la de la naturaleza y el origen de la contra-iniciación. En cierto sector, se puede contentar de hablar a este respecto de fuerzas, cuya acción maléfica no ha sido atribuida a una intención propia, sino simplemente a su naturaleza, de la misma forma que el hecho de que un ácido ocasiones una corrosión cuando se le deja la posibilidad de acutar, no procede de una intención propia, sino de su misma naturaleza. Es lo que algunos llaman el « mundo intermedio », otros el « mundo inferior » y otros también el el « mundo demónico » (la palabra « demonio » no debe sin embargo ser tomada aquí en el sentido moral o religioso que le da el catolicismo) que puede estar en el origen del tipo de influencia, por poco que el mundo de los hombres y de los pensamientos humanos se abre inconsideradamente a él. Pero, fuera de las simples fuerzas, es preciso pensar en verdaderos seres, seres inteligentes y personales, representantes o agentes de la contra-iniciatión, seres unidos, como los iniciados, a una “cadena”. Guénon habla incluso de una "iniciación désviada y desnaturalizada », de algo que ha procedido de una iniciación efectiva « mediante una degeneración que ha llegado hasta la “inversión” en lo que constituye y que se ha podido dar propiamente el nombre de satanismo”. Sin embargo, admite en el fondo, que es preciso tener en cuenta un hecho metafísico, pues no pasa pura y simplemente por una degeneración y una involución a la inversión y a la intención, que, fuera de las influencias destructoras “naturales” de las que he hablado antes, definen la contra-iniciación. De hecho, en cuanto a la cuestión de los orígenees, Guénon habla de una "revuelta contra la autoridad legítima y de la pretensión de una independencia que no podría existir", en algunas organizaciones iniciáticas, por parte de los que habían recibido la fuerza y que, por eso mismo, se situaban más allá del plano simplemente humano (3). Pero quizás sea posible remontarnos aún más lejos : a los que, antes ser dioses, han preferido ser enemigos de los dioses.

Esto me conduce a una última nota. Evola ha mostrado que un proceso natural ha conducido a Occidente a la contra-iniciación A partir del renacimiento –escribe- el occidental ha querido ser « libre » y autónomo; ha roto uno tras otro los últimos contactos que podía aun tener con el mundo de lo alto y ha seguido la vía de la inmanencia y de la conquista del mundo. Pero, en todo lo que no se limita al materialismo y a la « realidad » material dominada por la técnica, el individuo cortado del mundo espiritual tiende a una especie de ascesis que no es más que una exacerbación de la voluntad de dominio y de su “libertad” y forja el mito del superhombre.

De ahí que no puede más que obedecer a las incluencias de la contra-iniciación. Existen manifestaciones de este tipo, manifestaciones inconscientes de « ascetas del mal », que son muy significativas. Es probablemente de esta forma que se sellará, pronto, el destino de toda una civilización.

Espero que estas breves consideraciones demostrarán la importancia capital del concepto de contra-iniciación. No se trata de fantasías, sino de cosas muy serias y reales que conviene tomar en consideración para defenderse, tanto intelectualmente, como espiritualmente, para quien se consagre a nuestras ciencias.

Arvo

* Este artículo está incluido en el tomo III de "Ur & Krur - Introduction à la Magie" (Arché, Milano, 1986)

(1) Cf. "Les faits mystérieux de Beauring", Etudes Carmélitaines" (1933, p.11) : "El demonio da mil vueltas en su saco y su gran arte en este mundo, donde ya casi no se cree en él, es negar que existe, pues sería una prueba de la existencia de lo sobrenatural".

(2) Puede ser interesante referir algunas impresiones que un hombre ha tenido de un centro indio donde vivía y de cierta personalidad que encontró allí: "¿Quién sabe que fuerzas actúan aquí? Rishikesh es un centre de energía psíquica y este hombre tiene un aire de estar poseído pero no por Dios... Parece como si hubiera vendido su alma, y bien vendida, lo que es raro y sorprendente. ¿De dónde vienen las ideas? Los grandes inventores y los grandes dirigentes del mundo son hombres que construyen por medio de otros cerebros: su poder es un poder de coordinación, de inteligencia, de iniciativa, unido a la comprensión de las exigencias del mundo material. Tras ellos, en la sombra, hay siempre hombres más o menos desconocidos. R.A.K. tenía el aire de estar radiante de vida, pero como un recimiento del mal, como el contenido de un ánfora que podría causas terribles devastaciones si se vertiera sobre el mundo". (F. Yeats-Brown, "Lancer at large", Leipzig 1937, p. 252).

(3) En varios lugares, Guénon reconoce el fondo de estos dos aspectos distintos cuando habla de acciones similares a las vue realizan los nigromantes, que actúan alimentando su voluntad con residuos psíquicos “inaminados” de los muertos. En este caso, los residuos psíquicos corresponderían a organizaciones iniciáticas que están en una fase de extrema degeneración y sobreviven por así decir a sí mismas, mientras que el papel del nigromante estaría representado por fuerzas de la verdadera contra-iniciación, que han subvertido organismo caídos. Volveremos sobre este tema hablando de los orígenes de la francmasonería moderna.

 

 

Hitler y las sociedades secretas. Julius Evola

Hitler y las sociedades secretas. Julius Evola

Biblioteca Julius Evola.- El siguiente artículo fue publicado en la revista Il Conciliatore, correspondiente a octubre de 1971 y posteriormente incluida en la recopilación "Ultimo Scritti" publicada por editorial "Controcorrecte". El autor sale al paso de las exajeraciones realizadas por Louis Pauwels y Jacques Bergier en su obra "El Retorno de los Brujos", sobre las relaciones de Hitler con las sociedades ocultistas y secretas de su tiempo. Evola, que conoció los entresijos del régimen nacional-socialista y, al mismo tiempo, era un esoterista notorio, es quien mejor podía opinar sobre todas estas relaciones.

 

Hitler y las sociedades secretas

Il Conciliatore, Octubre 1971

Es singular que en Francia diversos autores se han entregado a la búsqueda de las relaciones entre el nacionalsocialismo alemán con sociedades secretas y organizaciones iniciáticas, que serían las inspiradoras del “trasfondo oculto” del movimiento hitleriano. En la conocida obra de Pauwels y Bergier El retorno de los brujos, fue la primera en realizar una incursión en este terreno. El nacionalsocialismo es definido en términos de una unión entre el “pensamiento mágico” con la ciencia técnica, e incluso se da la fórmula "divisiones acorazadas + René Guénon", fórmula que la habría conmovido de indignación en su tumba a los huesos de este eminente exponente del pensamiento tradicional y de las disciplinas esotéricas.
En esta frase ya se percibe el equíuvoco habitual de confundir el elemento mágico con el mítico, que no tiene nada que ver con el primero. Es incontestable la parte que en el nacional socialismol han tenido los “mitos”, como el del Gran Reich, el del jefe carismático, de la raza y de la sangre, etc, pero a tal respecto cabe dar al término “mito” el simple sentido soreliano de “idea-fuerza motriz”, de idea dotada de un particular poder sugestivo (como, en general, son los utilizados por la demagogia), sin ninguna implicación “mágica”. Así, por ejemplo, ninguno pensará sensatamente en atribuir una componente “mágica” a los mitos usados por el fascismo, como el de Roma o del jefe, o a los de la Revolución Francesa e incluso del mismo comunismo.

El discurso hubiera sido diverso en el caso de una búsqueda de la influencia del orden simplemente humano al que podía haber obedecido, sin darse cuenta, ciertos movimientos. En los autores franceses a los que hemos aludido no se trata de esto; no se piensa en influencias de carácter general, sino de aquellas influencias concretas ejercidas por organizaciones reales, en distintos grados "secretas". Si ha hablado también de "Superiores Desconocidos" que habría suscitado el movimiento nazi y se habrían servido de Hitler como de un medium. No está claro todavía para qué fines lo habrían hecho; a juzgar por los resultados, y a la vista de las consecuencias catastróficas ue ha tenido, incluso indirectamente, el nacionalsocialismo para Europa, se debería pensar en fines oscuros y destructivos, lo que convergería con las tesis de aquellos que resaltaban el lado oculto de todo aquel movimiento que Guénon llamaría la “contra-iniciación”. Pero los autores franceses a los que nos hemos referido han avanzado también otras tesis, como la de que el medium Hitler en un momento dado se habría emancipado de los "Superiores Desconocidos", casi como un Golem, y que desde entonces el movimiento habría tomado una dirección fatal. Pero entonces sería necesario decir que estos Superiores ocultos tenían verdaderamente facultades de visión y poderes muy limitados, para no saber bloquear a aquel que habían utilizado como su medium.
En un plano más concreto, se ha fantaseado mucho sobre el origen de los temas y de los símbolos esenciales del nacionalsocialismo, aludiéndose a organizaciones preexistentes, pero a las que difícilmente se les podría atribuir un carácter iniciático regular. Indudablemente no ha sido Hitler quien inventó la ideología racista germánica, ni el símbolo de la cruz gama o el antisemitismo ario; todo esto ya existía previamente en Alemania. Un libro titulado El que dio ideas a Hitler habla de Lanz von Liebenfels (el título nobiliario se lo había autoatribuido), antiguo cisterciense, que había fundado una orden cuyo símbolo ya era la cruz gamada y que desde 1905 publicaba la revista Ostara, que Hitler había conocido, donde estaban ya claramente enunciadas las tesis racistas arias y antisemitas.
Pero bastante más relevante en la trastienda oculta del nacionalsocialismo es la parte que se quiere atribuir a la Thule-Gesellschaft ("Sociedad Thule"). Aquí las cosas son un poco más complejas. Esta sociedad fue la emanación de una sociedad preexistente, la Germanenorden ("Orden de los Germanos") fundada en 1912, de la que formaba parte Rudolf von Sebottendorff. Von Sebottendorf había estado en Oriente y en 1924 Había Publicado un extraño volumen sobre las Prácticas operativas de la antigua masonería turca, en el que describe procedimientos, basados en la repetición de sílabas, símbolos, gestos y “pases”, al final de los cuales se producía la misma transformación iniciática del ser humano perseguida por la alquimia. No está claro con qué organización “masónicas” turcas pudo estar en contacto Sebottendorff, ni si él mismo, además de describir los rituales, los había practicado.

Ni siquiera es evidente si en la Thule-Gesellschaft, por él dirigida tales rituales se aplicaban: algo que sería muy importante para evaluar dado el hecho de que en esta organización formaron parte, o tuvieron contactos, muchas personalidades de primer plano del nacionalsocialismo, a partir de Hitler y Hess. Por otra parte, se da por descontado que Hess se habría formado en ella y que a su vez, en cierta forma, habría “iniciado” a Hitler, cuando se encontraba con él preso tras el fallido Putsch de Munich.

En realidad, se debe recordar que además, que existía un lado esotérico en la Thule-Gesellschaft que tenia el aspecto de un sociedad relativamente secreta, que tenía como emblema la cruz gamada, y que estaba caracterizada por sostener un decidido antisemitismo y un racismo germanizante. Se debe considerar con mucha precaución la suposición de que el nombre seleccionado por la organización, Thule, atestiguara una seria y consciente referencia al simbolismo nórdico polar y la intención de una relación con los orígenes hiperbóreos de los indogermanos, dado que Thule es como el centro sagrado, situado en el extremo septentrional, de la Tradición primordial. También se ha considerado la posibilidad de un origen mucho más profano, dado que Thule puede ser una deformación de "Thale", nombre de la localidad del Harz en la que la "Orden de los Germanos" en 1914 había organizado un congreso teniendo como orden del día la formación de una organización secreta racista para combatir la que se suponía existía tras el hebraísmo internacional. Sobre todo este orden de ideas Sebottendorff, jefe de la Thule-Gesellschaft, puso de relieve en su libro aparecido en Munich en 1933 y titulado Bevor Hitler kam ("Antes de que Hitler llegra") para indicar que ya existía antes de hitler, como mitos e ideología.

Así, una investigación seria sobre las relaciones iniciáticas de Hitler con sociedades secretas no conduce muy lejos. En cuanto al Hitler medium y a su fuerza magnética, son necesarias algunas precisiones. Que Führer debiera esta fuerza a prácticas iniciativas, nos parece una fantasía; de otra forma se debería atribuir a otros líderes que poseyeron análoga fuerza física, como Mussolini o Napoleone, a análogas influencias. Más bien habría que suponer que una vez desatado un movimiento colectivo se crea una especie de vórtice psíquico que se concentra en quien constituye su centro hasta conferirle una aureola particular, perceptible, sobre todo, para quien sea sugestionable.

En cuanto a su cualidad de medium (que, dicho sea de paso, es opuesta a una eventual cualificación iniciática), puede ser reconocida, con cierta reservas, en Hitler, en cuanto bajo más de un aspecto se nos presenta como un “poseso” (tal es el rasgo que lo distingue, por ejemplo, de Mussolini). Cuando fanatizaba a las masas, bada la impresión de que otra fuerza lo trasportase teniéndolo, precisamente, como un medium, si bien de un tipo particular y excepcionalmente dotado. Quien ha oído hablar a Hitler ante masas delirantes no puede por menos que haber tenido esta impresión. Dadas las reservas que exponen en relación a supuestos "Superiores Desconocidos", no es posible establecer la naturaleza de tal fuerza subpersonal.

En cuanto a la “gnosis” nacionalsocialista, o sea a una presunta dimensión casi mística y metafísica, sería preciso recordar a este respecto la coexistencia en el Tercer Reich de aspectos· mitioi" con aspectos abiertamente iluministas e incluso cientifistas. En Hitler se pueden encontrar numerosas referencias a una visión del mundo incontestablemente “moderna”, con un fondo profano, naturalista y materialista, mientras simultáneamente tenía fe en una Providencia, de la que se consideraba un instrumento, para la realización del destino de la nación alemana (así ve, por ejemplo, un signo de la providencia en haber escapado por poco al atentado del que fue objeto en su Cuartel General). Alfred Rosenberg, ideólogo del movimiento, agitaba el mito de la sangre, hablaba de un “misterio” de la sangre nórdica que habría tenido un valor sagrado, pero que también cuando se trataba de catolicismo acusaba como mistificación todo rito y sacramento, que se situaba casi como un iluminista, contra los “oscurantismo de nuestro tiempo” y se jactaba de que el hombre ario había inventado la ciencia moderna. En base a todo esto, se explica que le llamaran la atención las runas, los antiguos signos nórdico-germánicos, que concibió en un plano puramente emblemático, casi como en el fascismo se hizo con ciertos símbolos romanos, sin ninguna implicación esotérica. El programa nazista de crear un hombre superior se resiente de una "mística de la biología", de nuevo, con una orientación preferentemente científica: podía tratarse al máximo de un “hombre superior” en el sentido nietzscheano, pero en absoluto en el sentido iniciático.

El proyecto de "creación de un orden racista religioso y militar de iniciados reunidos en torno a una Guía divinizada" no puede ser considerado como el del nazismo oficial, como quiere Alleau, el cual como antecedentes, se ha referido, entre otros, incluso a los ismaelitas islámicos. Solamente en el marco de las SS, finalmente, que se constituyó en el segundo tiempo en el Tercer Reich y que tenía una posición a este respecto, se encuentran algunos motivos de un plazo superior.
En primer lugar en las SS, Heinrich Himmler, había intentado crear una Orden que comprendiera elementos formado según la ética prusiana y la de los antiguas órdenes caballerescas, especialmente la Orden de los Caballeros Teutónicos, para tal organización buscaba una legitimación o carisma, que no podía extraer, como las antiguas Ordenes, del catolicismo, abiertamente aborrecido por la corriente radical del nacionalsocialismo. Aun sin disponer de la posibilidad de una vinculación tradicional, Himmler se refirió al simbolismo nórdico-hiperboreo (Thule), sin que se debiera a la presencia de “sociedades secretas” que se ha pretendido ver, atrayendo la atención (como también hizo Rosenberg) a las investigaciones de un holandés, Herman Wirth, sobre la tradición nórdico-atlántica (Wirth estuvo subvencionado por una oficina creada a propósito por Himmler, la Ahnenerbe). Esto no está carente de interés, pero las “trastiendas ocultas” son completamente inexistentes.

El balance global es negativo. El límite de las divagaciones de autores franceses es el libro Hitler y la tradición cátara de J. M. Angebert (publicado en París en 1970). Aquí entran en escena los cátaros, secta de herejes existente entre los siglos XI y XII, especialmente en Francia meridional y cuyo centro era la fortaleza de Montségur. Fue destruida, en opinión de Otto Rahn, en una "cruzada contra el Graal" (tal es el título de uno de sus libros: Kreuzzug gegen den Gral). Lo que el Grial de los templarios con su secta caracterizada por un maniqueísmo fanático que rechazaba el mundo y era adverso a la existencia terrenal de la carne y de la materia, hasta el punto de que sus partidarios se dejaban morir de hambre o se suicidaban por distintos medios, es completamente oscuro. Tal como se sabe, Rahn (con el cual mantuvimos correspondencia durante un tiempo intentando demostrar la arbitrariedad de sus tesis) fue SS y se sostiene que una expedición alemana habría encontrado secretamente el Grial para el Reich. Tras la caída de Berlín una unidad se habría abierto camino hasta el Zillertal, cerca de la frontera italiana llevando consigo un objeto para esconderlo al pie de un glaciar en espera de una nueva era…

En realidad, se ha hablado de un commando pero parece que tuvo una misión menos mística, la de salvar y esconder el tesoro del Reich. Otros dos ejemplos de hasta dónde puede conducir la fantasía cuando se la subordina a ideas fijas es la expedición organizada por las SS al Tíbet (las SS no comprendían solo formaciones militantes sino también estudiosos y especialistas) con fines alpinistas y etnológicos y otra expedición al Ártico, con fines de exploración y también para la creación de eventuales bases militares. Según estas interpretaciones fantasiosas, la primera expedición había buscado una relación con un centro secreto de la Tradición, la otra habría intentado establecer un contacto con la Thule hiperbórea oculta...

 

Sobre la Masonería (02). Del esoterismo a la subversión masónica. Julius Evola

Sobre la Masonería (02). Del esoterismo a la subversión masónica. Julius Evola

Biblioteca Julius Evola.- El segundo artículo que traemos a continuación extraído de la recopiración "Escritos sobre la francmasonería", fue publicado, tal como se reseña en el texto, enla revista mensual Vita Italiana y seguía al que aun no hemos publicado en esta Biblioteca sobre "La Sociedad de Naciones como super-Estado masónico". Se trata de un artículo en la que Evola resume lo esencial de su posición sobre la masonería que ha había anticipado en los últimos capítulos de "El Misterio del Grial", unidos bajo el rótulo general de "La herencia del Grial" y uno de cuyos parágrafos estaba destinado a analizar las relaciones entre el Grial y la masonería.

 

DEL ESOTERISMO A LA SUBVERSIÓN MASÓNICA

Nuestro artículo sobre la Sociedad de Naciones como super-Estado masónico, aparecido en el nº de febrero de Vita Italiana, ha provocado en algunas reacciones de las que será bueno hablar, pues la respuesta que es preciso facilitar a este respecto puede interesar a los que se preocupan seriamente del problema masónico.

Para resaltar la importancia de esta pregunta y justificar a todos los efectos la actitud antimasónica, es preciso abordar algunos puntos que habitualmente suelen ignorar o minusvalorar los adversarios políticos y militantes de la masonería. Es cierto que para las tareas inmediatas de la acción, estos puntos no se imponen directamente, y no es tampoco necesario estudiar, histórica y doctrinalmente, la esencia de la masonería bajo su forma actual para tomar posición a este respecto. Sin embargo, nadie negará que una actitud tiene todo a ganar mostrándose sólida no sólo sobre el plano práctico, sino también sobre el plano doctrinal, especialmente si se piensa en los que les gusta insistir sobre el aspecto puramente político de algunas actitudes para poder encerrarlas en un dominio contingente e irracional, así como entregarse a reclamaciones en nombre de un ideal que se presume injustamente lesionado.

Precisamente, las precisiones que nos han sido hechas son útiles para profundizar el problema masónico en esta dirección. Son precisiones que muestran a la vez sorpresa y reproche, hasta el punto de que podrían casi resumirse en un: “Tu quoque?”. «Cuantos espíritus partisanos, naionalistas a ultranza y jesuitas se desencadenas contra la masonería», nos escribe textualmente la persona en cuestión, « no tiene nada extraño: sic sunt tempora. Pero es extraño que se alinee en el mismo campo una persona que, como usted, pretende siempre referirse a puntos de vista superiores; quien ha escritos cosas excelentes sobre el hermetismo, sobre las antiguas tradiciones iniciáticas y sobre el simbolismo; una persona, en fin, cuyas simpatías por la religión dominante no deben ser delirantes, ya que usted es el autor de un libro sobre un imperialismo no precisamente cristiano y el defensor de una interpretación de la Edad Media donde un alto valor es atribuida al gibelinismo, a los Templarios y a otras corrientes análogas».

Tras lo que nuestros corresponsal añade: «¿Debo verdaderamente admitir que usted ignora todo lo que la masonería posee y conserva de tradicionaes y símbolos iniciáticos, sobre todo en el Rito Escocés? Debo creer verdaderamente que los nombres de tantos grados masónicos se han elegido por azar: Chaballero Solar, Sublime Príncipe del Real Secreto, Soberano Príncipe Rosa Cruz, Dignatarios del Sacro Imperio Romano(1), le son desconocidas o no evocan para usted una a una las ideas espirituales y tradicionales que usted tanto aprecia? En el caso de una persona que se aprecia, una manifestación oportunista es siempre penosa. ¿Puede usteddecirme lo que debo pensar cuando usted exponga en las columnas de la Vita Italiana los lugares habituales comunes de la conspiración masónica y sobre la masonería como criatura demoníaca, liberal, judía, etc, etc, dejando todo lo demás al margen».

Nos ha parecido oportuno citar textualmente los reproches que se nos ha formulado, caracterizados tanto por la sinceridad como por la ligereza de nuestro corresponsal. Sin esperar más le diremos lo siguiente: desearíamos que conociera también la realidad de la masonería tal como nosotros la conocemos, aun sin haber sido jamás miembro de la masonería, que conociera las superestructuras simbólicas y todo lo demás sobre lo que usted ha querido atraer nuestra atención. Pues en este caso podría darse perfectamente cuenta de la coherencia de nuestra actitud y comprender que nuestras actitudes políticas no son oportunistas, sino la consecuencia directa de lo que pensamos y profesamos, teórica y doctrinalmente hablando, fuera de toda contingencia ligada a la época.

Dirigiéndonos ahora a los lectores en general, debemos rogarles que nos sigan en una serie de consideraciones que quizás no les serán familiares, porque los elementos en cuestión se refieren esencialmente al aspecto subterráneo ‑si es que puede llamarse así‑ de la historia y porque por primera vez quizás estos lectores serán situados ante los ideales de una espiritualidad que no debe ser juzgada solamente desde el punto de vista de la religión occidental. Esto es necesario, pues no se puede profundizar una cuestión, como la que hemos suscitado, sin referirse a los inicios. Y estos son anteriores al mundo moderno y a las ideas que le son familiares.

No queremos ciertamente abordar el problema de los orígenes históricos de la masonería, problema, por lo demás, complicado, si no fuera necesario empezar precisando lo que se entiende por masonería: a saber, la asociación semisecreta y militantes aparecida en los tiempos modernos, o bien los antecedentes que esta organización ciertamente ha tenido y que presentan un carácter muy diferente. Nuestro objetivo nos obliga a detenernos ante todo en la masonería entendida en el primer sentido, la cual fue verosímilmente organizada (primero en Inglaterra, luego en Francia) entre fines del siglo XVII y la primera mitad del siglo XVIII, es decir en una época inmediatamente posterior a la que registró la aparición de un movimiento muy enigmático que dio mucho que hablar en Europa –el movimiento Rosa Cruz‑ cuando dejó de manifestarse sobre el plano sensible (2).

Bajo esta forma y en todas sus expresiones prácticas, la masonería ha estado estrechamente relacionada con la filosofía de las Luces, el enciclopedismo, el racionalismo y, en general, a todo el fermento ideológico que precede por poco a la Revolución Francesa. El hecho de que la masonería, política y doctrinalmente, haya permanecido fiel hasta hoy a esta ideología, es algo que nadie puede seriamente contestar; las declaraciones más más explícitas hechas por los representantes más autorizados y más oficiales de la masonería, no pueden confirmar más que esta opinión. Los «Inmortales Principios» permanecen, en lo esencial, como credo másónico. Estos principios son empleados para una acción revolucionaria global y para una lucha contra todo principio de autoridad, sea en el terreno político, sea en el político-espiritual (como la Iglesia). En nuestro artículo precedente que ha sido «incriminado», no hemos inventado nada, sino simplemente nos hemos limitado a resumir el informe oficial de un congreso internacional masónico, y la persistencia de la misma actitud, con la defensa tenaz y militantes de los principios de la democracia, del libre pensamiento y de la antijerarquía, han aparecido claramente.

Pero existe también en la masonería un orden jerárquico interno, no menos que una tradición simbólica y ritual, que parecen abiertamente opuestos a tales actitudes y que parecen remitir a doctrinas o a corrientes anteriores a la forma actual de la masonería y de un carácter espiritual indiscutible. A este respecto, nuestra crítica es razonable. Precisar la naturaleza de estas corrientes bajo el ángulo de la exactitud histórica no es una tarea fácil ; puede decirse, por regla general, que lo que figura en esta parte extrapolítica de la masonería se refiere en primer lugar a elementos reosacrucianos e incluso quizás templarios; en segundo lugar a elementos paganos y herméticos (refiriéndose a los antiguos misterios egipcios y al simbolismo alquímico de las transmutaciones); en tercer lugar a elementos hebraicos. Pero esta última componente hebraica deriva de doctrinas metafísicas, como las de la Kabbale y del Zohar, y no tiene nada que ver con lo que debía ser más tarde la influencia judaica con ocasión de la convergencia internacional masónica y de la internacional judía. Se podría, eventualmente, conceder que el carácter sincrétido de este conjuntom no concierne mas que a las apariencias: en efecto, en razón de su naturaleza misma, las enseñanzas de escuelas de este género remiten siempre a una fundamental unidad de doctrina y de intención. Pero no se trata ahora de insistir en este punto.

La cuestión esencial es más bien esta: ¿existe una relación –y si existe cuál es‑ entre esta doctrina y la tendencia política y revolucionaria de la masonería moderna?

Algunos han abordado la cuestión y han incluso propuesto una solución que, en nuestra opinión, revela más, sin embargo, sobre la prevención que de una estudio correcto del sujeto y de un conocimiento directo de lo cual se trata. Asi puede hablarse de una especie de tradición perenne de naturaleza más o menos luciferina y anticristiana recorriendo a través de toda la historia: una tradición de eterna revuelta, de eterno «rebelismo», como diría nuestro amigo Cavallucci, que habría tomado tal o cual forma, manifestándose primeramente como herejía, revuelta espiritual, como el trabajo subterráneo y maldito de las sectas y de escuelas ocultas, luego como fermento revolucionario propiamente dicho, subversión política, conspiración internacional contra cualquier forma de autoridad y de tradición. De donde deriva la relación con la masonería contemporánea, con su acción desagregadota y su feroz anticatolicismo.

Tal presentación del problema, a primera vista atrayente en razón de su simplicidad, no se muestra sin embargo convincente, y esto por distintas razones. No señalaremos aquí más que dos. Primeramente, si se admite que los antecedentes de la masonería son los indicados antes, nos encontramos entonces que se remite a tradiciones efectivamente anteriores al cristianismo y que no pueden ser, por tanto, definidas como anticristianas o anticatólicas en lo que respecta a su contenido específico y positivo. En segundo lugar, estas tradiciones tuvieron siempre, en su origen, un carácter aristocrático: la iniciación y los misterios fueron originariamente un privilegio de las antiguas castas reales y sacerdotales; constituyeron en Egipto el fundamento mismo de la realeza solar, mientras que en la India definieron la esencia de las casta «arias» dominadoras, concebidas como divinas en oposición a las castas “demoníacas” de los pueblos sometidos, y así sucesivamente. Mas tarde, en fin, corrientes gibelinas presentando aspectos esotéricos lucharon contra la autoridad de la Iglesia, ciertamente, pero no en función de la negación revolucionaria de toda autoridad en general, sino que admitían y veneraban como autoridad suprema la del emperador de derecho divino, a menudo considerado como representante de la religión superior, real y sacerdotal, de Melkisedek. Y hasta los Rosa Cruces, que hasta el siglo XVIII, los mitos del Regnum y de un místico Imperator Romanus no dejaron a animar a estas corrientes. No se podría en consecuencia reunir todo esto bajo un común denominador revolucionario y antijerárquico; en cuanto a la tradición «luciferina» generadora de la masonería, se trata de algo completamente fantasmal.

¿Entonces? ¿Es preciso pensar que la relación entre los antecedentes indicados a los que la masonería ritual toma prestados muchas cosas y la organización masónica revolucionaria, no es una relación de continuidad o de filiación, sino más bien una forma de inversión corruptora y, podríamos añadir incluso, prevaricadora?

Expliquémonos partiendo de una premisa muy precisa. Aquel que observa con una mirada aguda la historia de la civilización, llega a constatar la existencia de una tradición de espiritualidad que no puede ser desviada a la espiritualidad cristiana que ha existido antes de esta religión y que, luego, solamente en razón de circunstancias particulares, todo en ocasiones un aspecto anticatólico. Nos hemos contentado con decir « que no puede ser desviada», en tanto que es «diferente», y nos guardaremos mucho de abordar aquí la cuestión de saber si se trata de una relación de superioridad o de inferoridad. El principio de esta tradición, es que el hombre puede liberarse por sí mismo del lazo de la naturaleza mortal y elevarse hasta la iluminación espiritual (4); que puede acceder en el terreno del espíritu a la misma dignidad que la de un jefe y de un señor libre sobre esta tierra; que existe un Regnum invisible del que forman parte todos los portadores de esta espiritualidad, sea la nación donde han nacido y donde viven; que la suprema autoridad debe proceder de este Regnum y de sus eventuales y más o menos perfectas manifestaciones. En la medida en que la religión cristiana afirma esencialmente la condición de la gracia y de la redención; sitúa al hombre, incluso santo, en una relación infranqueable de subordinación en relación a un Dios personal; afirma, como suprema, la autoridad de la Iglesia, que es la autoridad del clero, no de los seres «divinos», sino de los mediadores de lo divino; en esta medida hay una diferencia efectiva entre las dos tradiciones, diferencia que, en ciertas circunstancias, puede fácilmente degenerar en un antagonismo brutal.

Mientras que el catolicismo permaneció en la historia más o menos idéntico a sí mismo tras el período de su formulación dogmática y jerárquica definitiva, la otra tradición, al menos en el plano exterior e histórico, ha terminado por dispersarse en diversos movimientos y sectas, mientras que los contenidos e ideales de esta tradición fueron completamente pervertidos y sus doctrinas, incomprendidas, terminaron transformándose en peligrosos intrumentos de fuerzas verdaderamente oscuras, que debían adaptarlas de manera falseada y, fundamentalmente, no para crear una réplica de la Iglesia, en el nombre de otro ideal igualmente espiritual, sino para atacar el principio mismo de la autoridad espiritual en el nombre de una revuelta de lo humano como simple individuo o como comunidad laica.

Habría mucho que decir sobre este tema pero debemos contentarnos aquí con una breve alusión. Subrayaremos pues que con la Reforma ya se está ante una situación de este tipo. Mientras que los emperadores gibelinos luchaban contra la Iglesia porque reivindicaban para su función una dignidad suprema y sobrenatural, en sus sucesores, los Príncipes alemanes, no permanece esta actitud más que en su aspecto negativo y polémico, a saber como “pasión antiromana”, que desde entonces procede únicamente de su voluntad de asegurarse una autonomía y una libertad que ningún príncipe superior justificaban. Es por ello que estos Principios no dudaron en sostener y abrazar la herejía de Lucero. Por lo demás, esta precisión no nos aleja ni un poco de nuestro tema: pues se sabe que, bajo su forma actual, la masonería esta igualmente ligada a la internacional protestante de origen calvinista y puritano y que extrae de esta conexión uno de los elementos de su actitud anticatólica.

En un estadio involufi más avanzado, no se dudará en utilizar instrumentos aún más bajos, y es así que el libre pensamiento, las Luces, el racionalismo y todo el bagaje de mitos de la ideología laica y “moderna” se convertirán en los caballos de baalla del combate contra la Iglesia.

En esta etapa tiene lugar la recuperación «inferiorizante», corruptora y casi demoníaca de algunos principios. El equívoco ligado al término « luces” es ya muy significativo. Originalmente, este término se refería de forma exclusiva a la iluminación espiritual suprarracional y a la doctrina que le corresponde, doctrina profesada por algunas escuelas no teniendo, inicialmente, verdadera finalidad politica. Pero luego, tras la interferencia de los «Illuminés de Baviera» con ciertas ramas de la masonería, el término se convirtió en sinónimo de racionalismo, es decir, precisamente de lo opuesto, y el racionalismo, a su vez, se hizo el órgano de una crítica corrosiva de toda enseñanza espiritual, de todo saber de origen trascendente, de toda fe.

Lo mismo, exactamente, se verifica con el individualismo, el liberalismo y la democracia. Mientras que en la India aria y en la Grecia antigua, «libre» implicaba esencialmente al «ser que había despertado», el hombre que ha superado su naturaleza humana mortal; mientras que en el hermetismo la «raza inmortal y autónoma de los sin-rey» designaba a los que, según la enselanza de la tradición, habían «realizado» la eternidad; mientras que hasta la Edad Media –y es preciso ver aquí la última forma de una concepción original espiritual‑ solo era «libre» el noble, «libre señor», Freiherr, el antiguo patriciado, la alta nobleza podían solo aspirar a la igualdad de los «pares»; vemos claramente mediante qué verdadera profanación, realizada mediante el desplazamiento a un lano bajamente humano, laico y temporal todo esto se encuentra deformado en los «Immortales principios» del liberalismo y de la democracia, y como esta perversión debía estar en el principio de toda revuelta. Como también el derecho aristocrático se invirtió en la usurparación democrática, formando el rechazo, en individuos tanto como en las masas, de toda especie de autoridad y de diferencia. Paralelamente a todo esto, incluso el viejo ideal supranacional del Regnum debía secularizarse y corromperse, para terminar al nivel de la  Internationale democrática, y aparecer hasta en las perspectivs últimas de los planes de la subversión mundial, tal como se expresaon en la arte de verdad que poseen escritos del género, por ejemplo, de los famosos Protocolos de los Ancianos Sabios de Sión.

Es así que puede llegar a comprenderse sin duda la forma actual y militante de la masonería, y cada cual podrá extraer, del conjunto de nuestras breves consideraciones, las deducciones particulares que más le interesen. Es precisamente por ello por lo que consideraciones que la masonería posee aún una herencia tradicional –que revela, en ella misma, otro nivel completamente diferente – que permite suponer que es uno de los «cuerpos» en los cuales influencias mucho más subterráneas de lo que imagina la política política, han actuado de una forma siniestramente destructora y, digamos, demoníaca. Esto, naturalmente, si se admite la existencia de tal continuidad entre las antiguas tradiciones iniciáticas o histéricas y la masonería moderna. La otra hipótesis enuncia que la masonería ha utilizado, más o menos abusivamente, mitos y símbolos procedentes de las fuentes más dispares, sin la menor filiación regular y legítima. No vamos ahora a aclarar este último punto: pero es cierto que, si desde el principio, la organización masónica hubiera sido dirigida por jefes tradicionalmente cualificados (en el sentido de las doctrinas mencionadas antes), jamás hubiera podido terminar como terminó, y no desde hace poco, sino desde poco antes de la misma Revolución Francesa. Parece pues verosímil que se pueda hablar de decadencia en el caso de la masonería y cual fue siempre, más o menos, lo que debería convertirse de forma cada vez más explícita luego. Parece también que no haya existido ninguna relación con los “superiores desconocidos» de los que se hablaba tanto en las logias, antes de caer, esto también en una ridícula engañifa (las tradiciones quieren que estos «superiores», como los últimos Rosa Cruces desde un siglo y medio antes, ya habían abandonado definitivamente Europa para retirarse, según cierto simbolismo, allí donde también, según otras leyendas, se retiraron los últimos caballeros del Grial ... ).

Algo es seguro: lo «invisible» juega en la masonería como en la revolución mundial, un papel importante, pero es un «invisible» en el sentido propiamente «infernal» del término, que tenemos el deber de combatir sin tregua en el nombre del espíritu, antes mismo de hacerlo, también, en nombre de una adhesión política, de una confesión religiosa o de un juramento de partido.