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La cultura de Derecha, por Julius Evola (traducido por Marcos Ghio)

La cultura de Derecha, por Julius Evola (traducido por Marcos Ghio)

Hoy suele hablarse en Italia de una "cultura de Derecha"; sin embargo resulta difícil sustraerse a la sensación de que en todo esto no se trata de otra cosa que de un ’fenómeno de coyuntura’. Debido al avance que ha tenido la Derecha en el campo político, evidentemente se trata de levantar una contraparte cultural a fin de integrarla. Sin embargo surgen aquí una serie de problemas.

En primer lugar habría que precisar qué es lo que se entiende por cultura. Nos podemos referir al campo creativo o bien al de las ideas y de las doctrinas. Ahora bien, el campo creativo (de la literatura, de las novelas, del teatro, etc.) es tal que no se soportan allí ni fórmulas ni recetas; aquí toda producción auténtica y válida depende esencialmente de la existencia de un clima adecuado. La inconsistencia de una creatividad elaborada sobre ciertas medidas u ordenada ha dado por resultado por ejemplo la nulidad de las producciones en el marco del denominado ’realismo marxista’ o ’socialista’.

Es en el segundo sector en el que se debería y podría precisar el contenido de una cultura de Derecha, para los distintos dominios. Pero aparte del apelativo coyuntural ’de Derecha’, en la esencia habría que referirse a orientaciones intelectuales y críticas preexistentes, y se trataría tan sólo de retomarlas y desarrollarlas ulteriormente. El ataque en contra del marxismo, en contra de su historiografía y de su metodología resultaría obvio, pero en una cierta medida puede definírselo como algo descontado. Son muy raros aquellos que todavía se atienen a los dogmas apolillados del marxismo: el cual, si hoy representa un peligro, no lo es tanto en el dominio cultural, sino más bien en el político-práctico, en donde, más que ser necesaria una polémica es necesaria una acción decidida.

En una cultura de Derecha no puede no existir una crítica de la ciencia y del cientificismo, respecto de lo cual son notorios los embates en contra del marxismo. La desmitificación de la ciencia es aquí una tarea fundamental y en una perspectiva más vasta sería necesario sopesar por un lado el aporte positivo de la ciencia en el campo material y por el otro la contraparte consistente en las devastaciones espirituales derivadas de la visión científica del mundo.

Un campo más importante de trabajo para una cultura de Derecha es el de la historiografía. Es un hecho irrebatible que la historiografía de nuestra patria ha sido escrita casi sin excepción en clave anti-tradicional, masónico-liberal y en gran medida ’progresista’. La así llamada ’historia patria’ y no tan sólo la más estereotipada, está caracterizada por poner de relieve y glorificar como ’nuestra’ historia todo lo que ha tenido un carácter prevalecientemente anti-tradicional: todo esto partiendo de la rebelión de las Comunas en contra de la autoridad imperial hasta aquellos aspectos del Resurgimiento que tuvieron una innegable relación con las ideas del 89’, hasta la intervención en la primera guerra mundial. Algo de tal tipo se podría decir no tan sólo en relación a la ’historia patria’, sino también respecto de toda la historia en general.

Respecto de esto último faltan lamentablemente antecedentes para desarrollar. Hay quien hace poco ha querido resaltar los nombres de Machiavelli y de Vico, respecto de los cuales, sinceramente no sabemos qué tendrán que ver en un contexto similar, al disponer entre otras cosas de los mismos un material sumamente diversificado y limitado. De Vico, cuanto más, se podrían recabar la interpretación de la historia en sentido regresivo, a través del alejamiento del nivel de aquellas que él denominaba las "estirpes heroicas", hacia una nueva barbarie. Esto sin embargo en Vico se refiere a su teoría de los ciclos, de los ’cursos y recursos’ de la historia: algo similar vale también para las teorías más actualizadas de Oswald Spengler con su Ocaso de Occidente.

De Machiavelli no sabemos en verdad qué es lo que se pueda recabar para una historiografía de Derecha. Ante algunos que, aparte de la historiografía, quieren poner a Machiavelli entre los pensadores de Derecha, nosotros queremos contraponer estas reservas precisas. No por nada Machiavelli ha dado su nombre al ’maquiavelismo’, y aun dejando a un lado el aspecto menos simpático del mismo, es decir el uso desperjuiciado de los medios para alcanzar un fin, debemos decir que no estamos de acuerdo para nada con definir como de Derecha la simple ’manera fuerte’, un poder que se afirma con dureza, en tanto tal poder sea sin forma y se encuentre privado de un crisma y de una superior legitimación: de otra forma existiría el peligro de tener que incluir en ello a no pocos regímenes actuales de más allá de la cortina (1).

Para una consideración de Derecha de la historia, aparte de ciertos esbozos presentes en Burke, en Tocqueville, en De Maistre, en Burckhardt, la única contribución válida reciente que nosotros conocemos es el libro La Guerra Oculta de L. Poncins y E. Malinski (2). El mismo es sumamente ilustrativo respecto de los procesos, muchas veces desarrollados por detrás de los bastidores de la historia conocida, que han llevado a la disgregación de la civilización tradicional europea. Lamentablemente la exposición se detiene tan sólo  con el advenimiento del bolchevismo. Queda por lo tanto, para llegar hasta nuestros días, un período sumamente vasto, denso como nunca de acontecimientos, en el cual el análisis debería ser continuado.

También la sociología ofrece al pensamiento de Derecha un importante campo de trabajo. En efecto, tal disciplina, cuando es desarrollada en clave abiertamente marxista, tiene siempre un componente pervertidor, de reducción de lo superior en lo inferior y las corrientes de la sociología norteamericana nos han dado un claro ejemplo de todo esto. En fin, también la antropología, en el sentido de teoría general del ser humano, debería valer como un objeto  importante. Por ejemplo  se debería estudiar aquí y rechazar la orientación, lamentablemente tan difundida y aceptada, que opera como premisa del psicoanálisis, en sus diferentes variedades, para señalar y rechazar la concepción mutilada y distorsionada  del hombre que constituye su fundamento principal.

Con esto creemos que algunas direcciones esenciales han sido precisadas.

 

(1) Se refiere aquí a los regímenes comunistas de la Cortina de Hierro que existían todavía en su tiempo. Hoy en día hay personas que, remitiéndose a Evola de manera maliciosa y tendenciosa al mismo tiempo,  además de haberle hecho decir (cosa que como vemos nunca hizo) que estimaba y concordaba con el pensamiento de Maquiavelo, hacen consecuentemente también la apologética del nuevo régimen capitalista-bolchevique de Putin, asumiendo incluso el nombre de nacional-comunistas. Lo repudiable en todo esto es que además se digan evolianos y lleguen a rendirle homenajes a J. Evola sin que les caiga la cara de la vergüenza.

(2) Esta obra ha sido traducida al castellano por Ediciones Heracles, Buenos Aires, 1999.


Roma, 29 de agosto de 1972.

(Publicado originariamente en http://www.geocities.com/Athens/Troy/1856/Roma6.htm)

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