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Biblioteca Evoliana

Introducción a la magia (Tomo III). Notas sobre la contra-iniciación.

Introducción a la magia (Tomo III). Notas sobre la contra-iniciación.

Biblioteca Julius Evola.- El siguiente ensayo fue publicado originariamente como monografía en los cuadernos del Grupo de Ur, firmado por ARVO, uno de los seudónimos utilizados por Evola en esta época. No es la única vez que Evola toca este tema, pero si una de las más intensas. Evola parte de la noción de contra-iniciación que había lanzado poco antes René Guénon y contribuye a perfilar este concepto  sobre el que Guénon había dejado planeando algunas cuestiones. El ensayo fue reproducido en el Tomo III de "Introducción a la Magia en tanto que ciencia del Yo"

 

Notas sobre la contra-iniciación

  
Gracias a "El Camino del Cinabrio", se sabe que Evola planeó escribir una Historia secreta de las sociedades "secretas", proyecto que no se realizó nunca, porque los materiales que reunió a tal efecto durante su estancia en Viena, invitado por los dignatarios de las SS para estudiar documentos a masones, fueron destruidos durante un bombardeo a la capital austriaca.   

El interés de Evola por lo que se conviene en llamar hoy la "teoría" del complot, no disminuirá tras la segunda guerra mundial. En 1952, publicó dos artículos sobre este tema en El Meridiano de Italia: "La guerra oculta" y "La trastienda de la historia". En el decimotercer capítulo de "Los Hombres y las ruinas", aparecido al siguiente año, el autor italiano examina más sistemáticamente las armas, las tácticas y los objetivos de la "guerra oculta", recuperando ciertas consideraciones que ya expuso en “Los instrumentos de la guerra oculta", aparecida en 1938 en La Vida italiana, asociada por Renato del Ponte en "Fenomenología" de la subversión SeaR Ediciones, 1993 - "Fenomenología" de la subversión - El hombre Libre, París, 2004, mientras que tradujo al italiano "La Guerra oculta" de Léon de Poncins y Emanuel Malynski ("La Guerra oculta - Judíos y masones a la conquista del mundo", Hoepli, Milán, 1939), que prologó e hizo una recensión, también en La Vida italiana. En todas estas pruebas, las referencias a la obra de Guénon son abundantes. El término "guerra oculta" es, grossomodo, lo que el metafísico francés designa, en  misma terminología, con el nombre de "contra-iniciación", un tema que ha abordado en "El Reino de la cantidad y los signos de los tiempos", particularmente. "La guerra oculta es la guerra que las fuerzas de la subversión mundial conducen entre bastidores por medios que escapan casi siempre de los métodos ordinarios de la investigación”.   

La noción de guerra oculta pertenece a una visión, por así decir, tridimensional de la historia, una historia considerada, no en superficie, según dos dimensiones, el de las causas, de los acontecimientos y de los acciones aparentes, sino en profundidad, según su tercera dimensión, dimensión subterránea que contiene a menudo fuerzas e influencias decisivas irreducibles al simple elemento humano,  individual o colectivo."    

El primero texto de Evola sobre el tema de la "guerra oculta" ha sido publicado en la revista Ur, firmado por. "Arvo"; se titula "Idea sobre la contra-iniciación”.   

 

Notas sobre la contra-iniciación  

Los que intentan superar las limitaciones humanas y aspiran a conseguir el conocimiento y el poder, tienen que darse cuenta de la existencia de lo que, para recuperar la denominación de René Guénon, se puede llamar contra-iniciación. Tienen también que conocer las distintas formas que toma y los diferentes medios que emplea para llegar a sus fines.    

Se puede partir de la idea general de que existen fuerzas que quieren infiltrarse entre las fuerzas humanas, individuales y colectivas, no sólo para desviar las aspiraciones a la verdadera espiritualidad, sino también para crear corrientes, sugestiones y sistemas ideológicos con la intención de confundir la visión de la verdad, para falsificar los valores y a hacer prevalecer las influencias más bajas, sumado todas las formas de materialismo, de desorden y de subversión en las civilizaciones.    

La oposición entre las fuerzas del "bien" y las fuerzas del "mal" es un lugar común en las religiones; sin embargo, no informa mucho acerca del problema en cuestión, porque este no es sencillamente un problema de orden moral y religioso, sino de una acción mucho más vasta, objetiva, concreta en la que los representantes de las religiones, habitualmente no reparan, cuando no padecen de ello ellos mismos su influencia, sin percatarse.   

Me limitaré aquí a algunas consideraciones específicamente ligadas al campo de las disciplinas de que se trata en esta revista. Es, ante todo, necesario realizar algunas observaciones generales. Inicialmente, no existe movimiento subversivo en la historia y en el pensamiento que no tenga orígenes "ocultos". En particular, es importante darse cuenta que uno de los últimos "productos" de las fuerzas de las tinieblas a los que me refiero es la teoría "positivista" que pretende que todo, en el mundo de los hombres, puede explicarse mediante causas históricas tangibles. Ahora bien, esta mentalidad "positivista" ¿no es la que puede prestarse más a los planes secretos de las fuerzas que actúan "a cubierto"? Tal como ha indicado a su manera un católico, la última muestra de astucia del "diablo" consiste en convencer a los hombres de que no existe (1).   

Al comienzo, todo lo que es revolución, subversión, anti-tradición y demagogia llevan el sello visible de una fuerza con un fondo no humano que azuza las fuerzas de las colectividades, atontadas por una ideología u otra. Joseph de Maistre ha escrito algunas páginas sobre este tema, de un valor eterno. Para los que consideran un punto de vista puramente político-social, el fenómeno revolucionario depende de la apariencia de la esencia, ya que la esencia de cada revolución es algo que no está dirigida tanto contra los hombres y las instituciones que contra el espíritu y que, en casos extremos–es inútil dar ejemplos-, aparece pura y sencillamente como una acción satánica.    

Dicho esto, Guénon ha identificado magistralmente las influencias subterráneas que han trabajado para la fabricación de lo que generalmente se llama la mentalidad moderna, a partir de campos que, como el la ciencia, reputados de estas completamente inmunizados contra este tipo de acciones. En efecto, el materialismo y el cientifismo, en su conjunto, son sugestiones y puntos de vista estrechos demasiado organizados y tendenciosos para que se pueda considerar que su origen y su propagación son espontáneas y debidos simplemente a la estupidez humana, sobre todo cuando se constata la convergencia precisa de sus efectos prácticos con los objetivos principales, más visibles en otros campos, de la contra-iniciación.

Guénon dice: "Lo realmente singular, e incluso casi cómico si se tratara de cosas graves, para no decir siniestras, es que el materialismo, una de cuyas pretensiones principales es suprimir cada misterio, cuando en sí mismo es extremadamente misterioso; y se podría decir mucho, desde otro punto de vista, de la noción misma de "materia" que constituye la base, pero es ciertamente más enigmático y más intelegible de lo que se pueda imaginar".

Que el hombre -prosigue- haya llegado hoy a concebir como ordinario y normal una vida reducida a sus posibilidades más inferiores; qué haga decididamente de lo que es tangible, visible, perceptible y mensurable, un sinónimo de la realidad, e incluso de la realidad en el sentido eminente del término, todo esto es por el contrario el efecto de una fascinación, de una especie de círculo mágico que lo ha conducido a una atrofia, a excluir la posibilidad misma de cada visión y cada sensibilidad superiores. Y la contrapartida de este círculo mágico, es una concepción de la historia que deja entender que la forma en que el homme considera hoy el mundo sería sano y "normal", correspondiendo a la civilización que, más que cualquier otra, podría pretender ser “iluminada" y liberada de las "supersticiones."    

Sin embargo, no hace falta olvidar que la contra-iniciación cambia de dirección y actúa diferentemente cuando el "círculo mágico" que acabo de indicar se debilita y  el hombre empieza a sospechar de nuevo que hay un mundo invisible más allá del mundo visible; un campo extranormal más allá de lo normal; más allá de la conciencia ordinaria de todos los días, una conciencia más profunda y misteriosa - no como teoría, sino como realidad. En la civilización contemporánea, este género de "aperturas" se produce ahora en amplios sectores, en razón de circunstancias diversas. Bajo este aspecto, está claro que las influencias tratan de impedir que este género de trastornos no culmine en resultados positivos y arrastrar a las personas, a causa de estos trastornos, hacia peligros y degradaciones más graves que los que han provocado y que podrán provocar el materialismo y el cientifismo.    

Se emplea aquí una táctica que llamaré de diversión que es eficaz allí dónde se ignora que, más allá del campo de lo "normal", existe el de los fenómenos paranormales, e incluso el infranormal, que la supresión de los límites de la conciencia ordinaria puede producirse en el sentido de la suprapersonalidad y de la supraconsciencia, tanto como en aquel de la infrapersonnalidad y de una conciencia reducida, y que, más allá de la realidad sensible y "natural", hay, no sólo la esfera de lo sobrenatural, pero también aquel del infranaturel y del infrapsychisme. Todo eso parece ser ignorado completamente por las diferentes corrientes del "espiritualismo" y del ocultismo contemporáneos, y llega a arraigar más allá de por los "metapsicólogos", los psicoanalistas y otros que, a causa de su mezquindad de espíritu y sus métodos, no sospechan también el origen de este género de distinción. Ahora, justo en las corrientes del "espiritualismo" y el ocultismo contemporáneos que Guénon y, con él, Evola ha enseñado la existencia de un conjunto de falsificaciones, de confusiones y de desviaciones ideológicas y prácticas que autorizan a pensar que todo eso no es ajeno a una acción oculta inteligente que no es sencillamente humana y de que el objetivo principal es dirigir cada espíritu que se esfuerza en salir del círculo mágico del materialismo práctico, no hacia arriba, sino hacia abajo, no hacia el suprapersonalidad, sino hacia la infrapersonalidad, no hacia la espiritualidad verdadera, el conocimiento metafísico e iniciático, sino hacia el mundo del infrapsiquismo, el visionarismo nebuloso y las sensaciones que sólo estorban cada posibilidad de desarrollo verdadero, o contribuyen a alterar y disgregar la unidad espiritual, lo que, finalmente, es el objetivo principal de la contra-iniciación. Como se ve lo, todo esto nos lleva a un orden de ideas que interesa especialmente a todos nuestros lectores. Ante la proliferación de sectas, logias y movimientos de estas tendencias tienen que percibir que la confusión que señalo aquí hoy es extremadamente difusa y peligrosa pues, ya que no hay casi ninguno que, más allá de competencia, tenga autoridad necesaria para denunciarla como debe.   

Lo que contribuye a la desviación espiritual, es el atractivo ejercitado las masas de acceso a todo lo que tiene un carácter sensacional y "misterioso", tanta que, hoy día, el "ocultismo" no está lejos del nivel de las novelas policíacas y las películas "de suspense", como por todo lo que es "fenómeno". La ilusión también gana a personas de cierto nivel intelectual que, sin ser espiritistas o metapsicologos, desearían acercarse a estos fenómenos; tales personas imaginan demasiado fácilmente que los "fenómenos" siempre son señales tangibles y necesarias de una realización espiritual. La verdad es bien diferente, porque, en cierto terreno, puede conseguirse la posibilidad de producir un mismo fenómeno tanto mediante un retroceso como a través de una integración de la personalidad. Por ejemplo, la levitación puede ser provocada por un brujo, un santo, o por un medium, tanto como por un iniciado, y es evidente que, en cada uno de estos casos, el fenómeno tiene un sentido muy diferente.    

Fuera del mundo de la mediumnidad, sobre el que no vale la pena insistes en la medida en que su carácter regresivo es demasiado evidente y en casos que llamaría de « intervención directa » en alusión a la aparición de algunos peronajes que deben trasnsmitir tal o cual « revelación » y formar sectas y movimientos –se sabe lo frecuentemente que ha aparecido esta cuestión y que no se trata siempre de una mistificación ; fuera, pues, de estos dos casos, existen otros en los que el carácter desviado y sospechoso de numerosas corrientes ocultistas puede unirse, en definitiva, a “contactos” que algunos métodos de desarrollo psíquico han provocado con fuerzas cuya naturaleza y existencia están lejos de sospecharse, y que se mantienen siempre por encima de sus vehículos, como si se tratara del caso de alguien que no tiene la dignidad y la cualificación necesaria para aventurarse en su terreno. Esto podría arrojar una luz bastante inquietante sobre el trasfondo de la fundación de muchas logias y grupos teosófico-ocultistas (2).

Un peligro más general, en tanto que ligado a otras corrientes modernas más o menos especializadas que aparecen en « corrientes de pensamiento”, es el del panteísmo, que se asociua más o menos al culto de la Vida y de lo Irracional. Es preciso tomar posición contra todo esto también, pues numerosos son los que desearían ver en el planteismo, en oposición al teismo dogmático, un saber superior más o menos relacionado con el dominio iniciático. Por lo demás, ¿no se ha intentado clasificar el conjunto de la espiritualidad hindú como una forma de  "panteismo", ignorando todo lo que constituye la negación más neta de este sistema (bastaría mencional al budismo originario)? Pero, no se trata de un error teórico, sino del peligro práctico que deriva, algo de lo que vale la pena hablar. Tal como dice Guénon, este peligro está presenta en toda escuela « que induce al ser « a fundirse », aunque convendría más exactamente a “confundirse” o incluso a “disolverse”, en una especie de “conciencia cósmica” exclusiva de toda “trascendencia”, y, por tanto de toda espiritualidad efectiva". Las diversas teorías teosóficas sobre la « superación de la ilusion de la separatividad », la « Vida una » y así sucesivamente, con sus corolarios, el humanitarismo y el igualitarismo, son casi siempre los índices de esta tendencia que constituye un verdadero “desarrollo invertido”. Conviene citar de nuevo a Guénon : "Hemos tenido ocasiones de señalar en otros lugares el simbolismo iniciático de la una « navegación » realiza a través del Océano que representa el dominio psíquico, y que se trata de franquear, evitando todos sus peligros, para alcanzar un fin; pero ¿ qué decir de aquello que se arroja en medio del Océano y no tiene otra aspiración más que la de ahogarse? Esto es, precisamente, lo que significa esta pretendida « fusión » con una « conciencia cósmica » que no es en realidad nada más que el confundo confuso e indistinto de todas las influencias psíquicas, que algunos puedan imaginarse, no teniendo ciertamente nada en común con las influencias espirituales, incluso si ocurre que las imitan más o menos en algunas de sus manifestaciones exteriores (pues es aquí el terreno donde el "engaño" se ejerce en toda su amplitud, y es por ello que estas manifestaciones “fenomenológicas” no prueban nada por sí mismas, pudiendo ser idénticas a las generadas por un santo o un brujo). Los que cometen este fatal desprecio olvidan o ignoran simplemente toda distinción entre las «Aguas Superiores» y las «Aguas inferiores»; en lugar de elevarse hacia el Océano de lo alto, se hunden en los abismos del Océano de lo bajo; en lugar de concentrar todas sus potencias para dirigirlas hacia el mundo sin formas, que solamente puede ser llamado “espiritual”, se dispersan en la diversidad indefinidamente cambiante y huidiza de las formas de la manifestación sutil (que es la que corresponde también exactamente a la concepción de la “realidad” bergsoniana), sin dudar que toman por una “vida” cuya plenitud no es efectivamente más que el reino de la muerte y de la disolución sin retorno”.

He señalado al principio que las fuerzas de la contra-iniciaciòn se "infiltran" en las fuerzas humanas ; existen ciertas desviaciones espirituales o intelectuales que estas fuerzas se empeñan en agravar dándose lo que se llama en magia una “dirección de eficacia”. Es aquí donde aparece claramente en el caso que acabo de indicar, ya que el panteismo, el vitalismo, la teoría del inconsciente y otras, son frecuentemente, simples productos del pensamiento contemporáneo, y las personas que se adhieren a estas doctrinas no perciben el significado de sus ideas, ni en qué medida puede ser utilizadas por otros que, por su parte, saben perfectamente lo que hacen y, por así decir, piensan para ellos.

Esto nos lleva a una cuestión más compleja, la de la naturaleza y el origen de la contra-iniciación. En cierto sector, se puede contentar de hablar a este respecto de fuerzas, cuya acción maléfica no ha sido atribuida a una intención propia, sino simplemente a su naturaleza, de la misma forma que el hecho de que un ácido ocasiones una corrosión cuando se le deja la posibilidad de acutar, no procede de una intención propia, sino de su misma naturaleza. Es lo que algunos llaman el « mundo intermedio », otros el « mundo inferior » y otros también el el « mundo demónico » (la palabra « demonio » no debe sin embargo ser tomada aquí en el sentido moral o religioso que le da el catolicismo) que puede estar en el origen del tipo de influencia, por poco que el mundo de los hombres y de los pensamientos humanos se abre inconsideradamente a él. Pero, fuera de las simples fuerzas, es preciso pensar en verdaderos seres, seres inteligentes y personales, representantes o agentes de la contra-iniciatión, seres unidos, como los iniciados, a una “cadena”. Guénon habla incluso de una "iniciación désviada y desnaturalizada », de algo que ha procedido de una iniciación efectiva « mediante una degeneración que ha llegado hasta la “inversión” en lo que constituye y que se ha podido dar propiamente el nombre de satanismo”. Sin embargo, admite en el fondo, que es preciso tener en cuenta un hecho metafísico, pues no pasa pura y simplemente por una degeneración y una involución a la inversión y a la intención, que, fuera de las influencias destructoras “naturales” de las que he hablado antes, definen la contra-iniciación. De hecho, en cuanto a la cuestión de los orígenees, Guénon habla de una "revuelta contra la autoridad legítima y de la pretensión de una independencia que no podría existir", en algunas organizaciones iniciáticas, por parte de los que habían recibido la fuerza y que, por eso mismo, se situaban más allá del plano simplemente humano (3). Pero quizás sea posible remontarnos aún más lejos : a los que, antes ser dioses, han preferido ser enemigos de los dioses.

Esto me conduce a una última nota. Evola ha mostrado que un proceso natural ha conducido a Occidente a la contra-iniciación A partir del renacimiento –escribe- el occidental ha querido ser « libre » y autónomo; ha roto uno tras otro los últimos contactos que podía aun tener con el mundo de lo alto y ha seguido la vía de la inmanencia y de la conquista del mundo. Pero, en todo lo que no se limita al materialismo y a la « realidad » material dominada por la técnica, el individuo cortado del mundo espiritual tiende a una especie de ascesis que no es más que una exacerbación de la voluntad de dominio y de su “libertad” y forja el mito del superhombre.

De ahí que no puede más que obedecer a las incluencias de la contra-iniciación. Existen manifestaciones de este tipo, manifestaciones inconscientes de « ascetas del mal », que son muy significativas. Es probablemente de esta forma que se sellará, pronto, el destino de toda una civilización.

Espero que estas breves consideraciones demostrarán la importancia capital del concepto de contra-iniciación. No se trata de fantasías, sino de cosas muy serias y reales que conviene tomar en consideración para defenderse, tanto intelectualmente, como espiritualmente, para quien se consagre a nuestras ciencias.

Arvo

* Este artículo está incluido en el tomo III de "Ur & Krur - Introduction à la Magie" (Arché, Milano, 1986)

(1) Cf. "Les faits mystérieux de Beauring", Etudes Carmélitaines" (1933, p.11) : "El demonio da mil vueltas en su saco y su gran arte en este mundo, donde ya casi no se cree en él, es negar que existe, pues sería una prueba de la existencia de lo sobrenatural".

(2) Puede ser interesante referir algunas impresiones que un hombre ha tenido de un centro indio donde vivía y de cierta personalidad que encontró allí: "¿Quién sabe que fuerzas actúan aquí? Rishikesh es un centre de energía psíquica y este hombre tiene un aire de estar poseído pero no por Dios... Parece como si hubiera vendido su alma, y bien vendida, lo que es raro y sorprendente. ¿De dónde vienen las ideas? Los grandes inventores y los grandes dirigentes del mundo son hombres que construyen por medio de otros cerebros: su poder es un poder de coordinación, de inteligencia, de iniciativa, unido a la comprensión de las exigencias del mundo material. Tras ellos, en la sombra, hay siempre hombres más o menos desconocidos. R.A.K. tenía el aire de estar radiante de vida, pero como un recimiento del mal, como el contenido de un ánfora que podría causas terribles devastaciones si se vertiera sobre el mundo". (F. Yeats-Brown, "Lancer at large", Leipzig 1937, p. 252).

(3) En varios lugares, Guénon reconoce el fondo de estos dos aspectos distintos cuando habla de acciones similares a las vue realizan los nigromantes, que actúan alimentando su voluntad con residuos psíquicos “inaminados” de los muertos. En este caso, los residuos psíquicos corresponderían a organizaciones iniciáticas que están en una fase de extrema degeneración y sobreviven por así decir a sí mismas, mientras que el papel del nigromante estaría representado por fuerzas de la verdadera contra-iniciación, que han subvertido organismo caídos. Volveremos sobre este tema hablando de los orígenes de la francmasonería moderna.

 

 

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