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Las entrevistas de Arthos: Julius Evola

Las entrevistas de Arthos: Julius Evola

Biblioteca Evoliana.- Sergio Bonifazi realizó esta entrevista para la revista Artho, órgano del Centro de Estudios Evolianos de Génova. Es una de las últimas entrevistas realizadas a Evola. Lo importante de esta entrevista es el tono. Es indudable que el entrevistador acude a Evola tratándolo como si se tratara de un "maestro espiritual", casi con devoción. Evola se encarga de desmentir y deshacer estas tendencias. Él nunca ha aspirado al título de maestro, nunca ha exigido fé y devoción a sus lectores, simplemente se ha limitado a mostrarlas "caminos". A cada uno corresponde seguirlos o no. El original de esta entrevista apareció reproducido en Internet en una web francesa y nos hemos limitado a traducirla ttextualmente.

 

 

Las entrevistas de Arthos : Julius Evola

Sergio Bonifazi

 

¿Puede decirnos brevemente como considera al llamado “fascismo” del que habla tan abundantemente la gran prensa y lo que ha sido, por el contrario, el fascismo histórico?

La palabra «fascismo» es hoy un epíteto peyorativo utilizado como espantajo y aplicado a todo el que se opone a la democracia absoluta, al marxismo y al socialismo. En lo que respecta al fascismo histórico, se encontrará un análisis de su contenido en nuestro libro “El fascismo visto desde la Derecha”.

¿Qué tipo de monarquía sería necesaria en un Estado Tradicional? Y, además, cuáles son las relaciones que pueden establecerse entre la Tradición y el catolicismo?

Para limitarnos a la época moderna, se podría hacer referencia a una “monarquía constitucional autoritaria” como la que ha existido en Alemania en tiempos de Bismarck.

El catolicismo es una de las formas de la Tradición, aunque no sea de las más completas y de tipo superior. Ya hemos escrito «ser Tradicional» siendo católico equivale a ser solamente “Tradicional” a medias.

Algunas personas tras haber leído sus obras, no se sienten ya satisfechos por la religión católica. ¿Puede usted decirnos que o quién puede darles la seguridad de estar del lado de la verdad? Y también, ¿qué normas de vida les es preciso seguir?

Para muchos, ser católico es ya al menos algo a condición de que asuman las aspectos más críticos y negativos del actual catolicismo postconciliar.

Para quien no quede satisfecho con lo que en general es una religión –incluido el catolicismo- puede recurrir a los caminos situados fuera de los marcos institucionales positivos, los de la autorrealización, considerados por algunos como los caales más completos de la tradición que solo una minoría puede seguir y que ya he indicado en varios de mis libros.

El Idealismo de muchos jóvenes no ha aportado más que problemas sociales. En el mundo moderno, las injusticia generadas por la economía son verdaderamente numerosas. ¿Puede usted expresar su posición a este respecto?

La justicia social es un slogan del que se suele abusar. En toda sociedad hay injusticias; las que tienen por origen la economía pueden ser conjuradas pero no deben servir de pretexto para la subversión que hace arder todo el bosque…

¿Tradición y Derecha pueden ser consideradas como lo mismo? ¿Puede hablarse además de “Derecha Económica”?

Para dar un contenido económico a la verdadera derecha, es indispensable hacer referencia a la Tradición. La derecha definida como «económica» no tiene ningún interés para nosotros pues abre el caso a la lucha de clases marxista.

¿Como aquel que aspira a ser testigo de la Tradición en su compromiso político debe actuar?

Es difícil decirlo, si este compromiso debe encontrar lugar en el marco de uno de los movimientos políticos hoy existentes dado que ninguno entre ello no revista un carácter íntegramente “tradicional”. Dicho esto, se puede experimentar simpatía por el movimiento de la Derecha Nacional; pero es preciso tender a enriquecerla y a darle más fuerza en lo que respecta a sus ideales y a su finalidad, intentando elevar su nivel.

Algunos medios de inspiración espiritualista le acusan de haber hecho una obra meramente autobiográfica escribiendo «El Camino del Cinabrio», lo que sería, según ellos, incompatible con la actitud de un verdadero maestro cuya divisa debería ser: “Quién me ve, ve la Doctrina o quien ve la doctrina, me ve”. ¿Qué les respondería?

Esta acusación no me parece fundada. El Camino del Cinabrio no es una obra « puramente » autobiográfica, sino esencialmente la descripción de la génesis de mis diversas obras -en alemán se dice “Entstchungsgeschichte”-, descripción en la cual las referencias a mi persona, en realidad, se reducen al mínimo.

El “verdadero maestro” puede ser dejado de lado. Yo no me he presentado jamás como un «Maestro».

Esos mismos medios hablan de un actitud errónea a propósito de su concepción del «Individuo Absoluto» y a la «exaltación de la potencia» atribuyéndole una especie de titanismo henchido de orgullo, mientras que, desde su punto de vista, sería preciso seguir el camino opuesto: el de la superación de las propias huellas, o también, de perderse en el Dios que todo lo ve, viviendo confiando en un abandono de religiosidad mística. ¿Qué piensa usted?

Es preciso distinguir dos niveles bien diferentes; el primero es filosófico: aquí entra la teoría del individuo absoluto, último desarrollo del “idealismo absoluto”. Esta teoría jamás ha sido presentada como una “vía” sino más bien como una concepción filosófica. En cuanto a la “teoría de la potencia”, he situado sus límites en diversas ocasiones, por ejemplo, en la conclusión de la última edición de mi libro “El Yuga de la Potencia”. Recordando que la shakti –la potencia- tiene, o debería tener, correspondencia con Shiva –el Ser. La “religiosidad mística” no tiene nada que ver con la vía iniciática y metafísica. Se puede pedir con orgullo y considerar una disciplina de auto liquidación frente al yo empírico, sin por esto terminar en el misticismo. Seguir la vía de la «devoción» conviene solamente a algunas naturalezas y jamás se le ha reconocido ninguna preeminencia.

Frecuentemente, en sus obras ha tratado el tema de la Trascendencia individual y de la autoíniciación. ¿Podría precisar estas nociones?

No comprendo exactamente a lo que se refiere su pregunta. A menudo he subrayado el absurdo de la “auto iniciación». Por ejemplo, cuando he escrito contra la antroposofía expresando mis reservas a propósito de la teoría de Guènon, en el ensayo «Límites de la Regularidad Iniciática», en mi obra «Introducción a la Magia».

He hablado sobre todo de las «trascendencia» en términos de orientación existencial, y no como de un “fenómeno”, además he hablado en un sentido relativo como en “Metafísica del Sexo”.

Vivimos ahora una época terminal, la noche oscura del Kali-Yuha. Con la aproximación de la catástrofe final y frente a la aceleración del ritmo de la crisis del mundo moderno, ¿cuáles deberían ser según usted las directivas esenciales de una Orden de creyente que intentara mantener viva la idea Tradicional y transmitirla a los que verán el final del presente ciclo?

Dejemos de lado la «Orden» y los «creyentes». Se trata simplemente de mantener el testimonio de la visión tradicional, de la vida y de la historia, frente al pensamiento moderno y a la cultura profana, como lo intentamos hacer, más o menos. No dramaticemos mucho la situación hablando de catástrofes o de preocupaciones post-diluvianas.

Arthos intent favorecer entre los jóvenes que nos leal el desarrollo del deporte, a incluso dar nacimiento a un despertar interior. Se trata aquí, en primer lugar, de una sana práctica del alpinismo. Ya que en este terreno usted ha tenido una experiencia muy amplia, tal como es perceptible en sus escritos, ¿podría indicarnos cuál debería ser, frente al deporte en general y al alpinismo en particular, el comportamiento espiritual de un joven que desea permanecer fiel a los principios de la Tradición?

No hay que entrar en el juego de los “principios de la Tradición”. No se trata verdaderamente de hablar del «desarrollo de un deporte capaz de dar nacimiento a un despertar interior», sino, por el contrario, es preciso hablar sobre como llegar a un despertar interior, premisa de una nueva dimensión y de un contenido superior a los deportes. Dicho esto, faltan en nosotros tantos cuadros como bases para algo similar a la práctica –por ejemplo- de las artes marciales japonesas (por ejemplo, el Zen en el tiro con arco). En el alpinismo los dos grandes riesgos son la tecnificación y la rutina. Yo hablo de experiencia.

 

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